Todo va genial, y cada día queda menos para el concierto. Tengo unas ganas de verles tocar... ¡Ay! ¡Segurísimo que lo hacen genial!
Nuestra relación la seguimos llevando en secreto. Aún no queremos que nuestros amigos y familiares se enteren de lo nuestro. Aunque creo que nuestros amigos ya se huelen algo de que estamos juntos. No paramos de mirarnos, de sonreirnos, y de abrazarnos por cada tontería que hacemos... Pero es que estar tantísimo tiempo sin poder estar entre sus brazos, sin sentirme segura totalmente, no me gusta... Y aunque estos estén delante, le abrazo.
Hemos ido también a nuestro pequeño lugar. Nuestra cala. Y ese lugar lo hicimos nuestro. Fuimos de noche varias veces. Su amigo, el único que sabe de lo nuestro, nos dejaba su coche para poder ir. Y qué perfecto todo. Reíamos, cantábamos, me hacía suya... Increíble. Todo increíble.
Y ahora estamos todos en la playita, y yo estoy tomando el sol, tumbada en mi toalla, con las gafas puesta y escuchando música, mientras muevo el pie al ritmo que lleva la música. Me quito las gafas de sol, y le miro. Sonrío muchísimo. Es tan precioso. Me encanta.
Me levanto y me acerco al bolso, a guardar los cascos, el móvil y las gafas.
Olga: Me voy a dar un baño - sonriendo. Me giro y voy andando hasta el agua.
C: ¡Espérame! ¡Te acompaño! - me giro y veo que se quita la camiseta rápidamente y sale corriendo a mí. Empezamos a meternos en el agua - Echo de menos besarte, jo... Esto de llevarlo en secreto es una mierda.
Olga: Ya, cariño... Pero tenemos que llevarlo así. De momento no quiero a terceras personas opinando sobre nuestra relación... Aunque sea para bien... No quiero... - agachando la cabeza.
C: Ya, lo sé, vida. Y tranquila, yo tampoco quiero que opinen terceras personas.
Estamos un ratín en el agua, abrazados, riendo, hablando de todo un poco.
*Día del concierto.*
Hoy es el concierto, y la verdad es que estoy súper nerviosísima. Les veré en primera fila, ya que iremos con ellos a la prueba del sonido. Estoy arreglándome en el baño, para ir al concierto, cuando oigo que llaman a la puerta. Tan puntuales como siempre. Sobre todo él. ¡Me encanta! Acabo de arreglarme y salgo del baño.
Voy con unos vaqueros cortos, una camiseta negra y unos tacones.
Olga: Tan puntuales como siempre - sonriendo.
J: - se acerca a mí y me abraza. La verdad es que tengo muchísima amistad con J, en serio. Es tan majo, y tan cariñoso - Y tú tan tardona como siempre - nos reímos todos, aunque yo me hago la ofendida.
Olga: Pues ahora que os iba a desear suerte, ya no os la deseo. Ts. Por malos. Por reíros de mí, jum - me cruzo de brazos y me giro.
C: ¡Halaaa! ¡No! ¡Nos tienes que desear suerte, jopé! ¡Esther y Marina ya nos han deseado suerte! ¡Quedas tú! - se acerca a mí por atrás - Por fiii, por fiiii, por fiiii!!!
Olga: Va, vamos yendo a la prueba de sonido y ya veré si os la deseo o no, ts - nos reímos todos y vamos al sitio del concierto.
*Termina el concierto*
Vamos corriendo con ellos, al camerino de ellos. Un guarda no nos deja pasar, y hasta que no saco mi móvil y le enseño que les tengo en mi lista de contactos, no nos dejan pasar. Vamos corriendo al camerino, y al llegar entramos sin llamar ni nada.
Esther: ¡Perfecto el concierto, chicos! ¡Enhorabuena!
Marina: ¡Increíble, en serio! ¡Muy increíble! ¡Enhorabuena también!
Olga: Yo ya sabía que lo iban a hacer así de perfecto. Si es que ellos son perfectos, jo. Me ha encantado el concer, chicos. Lo habéis dado todo, y nosotras también hemos dado todo. Sois increíblemente increíbles, de verdad. ¡Enhorabuena!
J: Muchísimas gracias, chicas. - sonriendo.
JC: Sí, exacto, muchísimas, muchísimas gracias, de verdad. - sonriendo también.
P: ¡Vosotras sí que sois increíbles!
C: Me alegra mucho de que os haya gustado, en serio. - sonríe - Bueno, nos cambiamos y nos vamos a tomar algo, ¿Os parece?
Olga: ¡Perfecto! ¡Venga, cambiaros! - mientras salimos fuera nosotras. Estoy tan en mi mundo. Me miraba tantas veces, y yo le sonreía otras tantísimas. Es todo un sueño. Increíble.
Nos vamos a un bar y nos sentamos en la terracita, que está al lado del mar. Estamos sentados cerca de la valla, por eso estamos al lado del mar. Me acerco más a la valla, y me apoyo en esta. Sonrío como una tonta y empiezo a pensar en todo. Cuando vine aquí, cuando les conocí, cuando empezamos a salir... Me encanta. Cada vez sonrío más, pero no dejo de mirar fijamente al agua. Está tan calmadita el agua... Me relaja mucho, la verdad.
Esther: ¡Eeeyy! ¡Olgaaa! ¿Estás ahí?
Olga: ¿Eh? - volviendo a la realidad - Sí, sí, estoy aquí, ¿Por?
Marina: Nada, ¿Qué quieres de beber?
Olga: Mmmm... Un batido de chocolate. - sonriendo con carita de niña buena.
C: - me mira sonriendo - ¡Qué lindaaa!
Olga: - me sonrojo - Gracias - sonriendo.
Empezamos a hablar de tonterías, hasta que sale el tema de las parejas... ¡Lo hacen adrede, jopé! Yo me pongo más seria, nerviosa. Muevo la pajita, como intentando remover el batido.
JC: Eh, vosotros dos, ¿Tenéis pareja?
C: Eh, n..o.. No.
Olga: Ni... ni yo.
P: Claaaarooo... ¿Y por eso tartamudeáis?
Olga: No estamos tartamudeando... - intentando no tartamudear.
J: Pero estáis nerviosos, se os nota - sonríe pícaro.
C: ¿Nosotros? Yo a ella no la noto nerviosa... ¿Notas que estoy nervioso, Olga?
Olga: ¡Para nada...! Voy a llamar por teléfono, ahora vuelvo. - cojo el móvil y me levanto.
C: ¿Te acompaño?
Olga: - sonrío - Como quieras...
C: Va, sí, y así llamo ya a mi madre.
Olga: Perfect!!
Nos levantamos y nos alejamos un poco de ellos. Cuando ya no nos ven, me lanzo a sus labios. Nos besamos con locura, pero siempre con ese toque dulce. Mmmm... ¡Adoro sus besos!
Olga: Por partes. Primero: Has estado ESPECTACULAR en el concierto, cariño - mientras me agarra muy fuerte de la cintura rodeo su cuello con mis brazos, mientras mis manos acarician su cabeza y juegan con su pelo - Segundo: Con cada mirada, me matabas - sonriendo tímidamente - Tercero: Odio no poder besarte cuando quiera - frunciendo el ceño - Cuarto: Casi nos pillan - mordiéndome el labio inferior - y último, y no menos importante, porque es más, es muchísimo más importante: Quinto: ¡Te adoro! - sonriendo muchísimo.
C: Primero: Cuando me mirabas me quitabas los nervios - me da un pico - Segundo: Con cada sonrisa, me matabas - me da otro pico - Tercero: Odio no poder decir que eres mía... - me da otro pico, y cuando se separa frunce el ceño - Cuarto: Algún día lo tendrán que saber, vida - sonriendo de medio lado - y último, y no menos importante, porque es más, es muchísimo más importante - se ríe y le doy un manotazo flojito, por imitarme - Quinto: ¡Te adoro infinidades más! - me besa con muchísima pasión.
Seguimos besándonos hasta que escuchamos un carraspeo de garganta. Sigo con mis manos agarrando su cara, mientras él me agarra muy fuerte de la cintura. Giro mi cabeza, pero no me separo de él, y vemos a estos... ¡Ups!
J: Con que no tenemos pareja, ¿No? - sonriendo.
Esther: ¿Y desde cuándo más o menos? - todos sonrien.
Olga: Aaayy... ¿Por qué venís, jooo?
P: Para pillaros, básicamente - se ríen todos.
Olga: - pongo morritos - Jum.
JC: Bueno, pues mientras vamos al hotel, nos contáis todo, ¿No? - sonríen mucho.
Olga: No hay nada que contar, solo le estaba...
J: Comiendo la boca, sí. Vamos, anda.
Le doy un pico y nos separamos. Mientras les vamos contando todo a estos. Hay varias burradas, pero bastantes "Ooooh, qué tiernos". Voy de su mano, y a veces me agarro a su cintura y apoyo mi cabeza en su pecho. Miro al frente y veo un chico que me suena mucho... Pienso, y pienso y... ¡Aaaaaayyyyy! ¡Que es mi mejor amigo! Le conocí en Twitter, y la verdad es que ahora somos inseparables. Me suelto y salgo corriendo a él.
Olga: ¡Alex! - gritando mientras corro a él.
Alex: ¡Olgiiiiiiiii! - se pone delante de mí, y da unas palmadas en sus piernas mientras se flexionan para que vaya a él y me suba.
Olga: - Me subo a él y él me coge y nos fundimos en un grandísimo abrazo. Enrrosco mis piernas en su cintura mientras él me agarra por la espalda - ¡Alexito! - llorando de emoción.
Alex: - me baja y nos volvemos a abrazar - Joder, enana, ¡Qué sorpresa! ¡No te esperaba por mi tierra!
Olga: Lo sabías, jo... Pero como estabas de viaje... - frunciendo el ceño - ¡Joder, me alegro muchísimo de verte! ¡Por fin nos conocemos! - llorando más de emoción.
Alex: ¡A ver, a ver, a ver! ¡Pequeña, no me llores o me voy, eh!
Olga: ¡Noooooooo! - me agarro muy fuerte a él - No te vayas, Alexito.
Alex: Traquila, que no me voy Olgi - me guiña un ojo y sonrío mucho.
Olga: Qué bonito eres, de verdad. - apoyo mi cabeza en su pecho hasta que escuchamos un "Hola." Había perdido la noción del tiempo completamente, no sabía ni dónde estaba, ni a quiénes había dejado solos. Solo sabía que estaba con mi mejor amigo. Alexito. Me separo de Alex y me giro.
C: Si queréis os dejamos solos, eh. Bueno, sí. Mejor les dejamos solos. Yo me voy al hotel. Ya nos veremos otro día, Olga - bastante seco.
Olga: Pero... C, espera... - agarrándole del brazo.
C: No... No espero... - se suelta de mí, y se va andando. Miro como loca a J, y con una mirada, lo entiende todo.
J: Esperar aquí, no os mováis - se acerca a mí y me abraza. Aprovecha para susurrarme al oído - Tranquila, que no pasará nada - nos sonreímos y se va a buscarle.
En lo que J fue a buscar a C, le conté todo a Alex y se quedó súper sorprendido. Se alegró muchísimo, la verdad, pero al principio creía que todo era una broma. Estamos sentados en un banco que mira al mar. Es todo tan precioso en esta jodida ciudad. Pero sería más precioso si fuera él el que estuviera a mi lado, abrazándome...
Al rato noto unas manos en mis hombros. Me giro y veo que es él. Me levanto y me acerco a él.
C: Te quiero - y me besa. Delante de toda la gente, de estos, de la gente que pasa por la calle, de sus fans que pasan también y se quedan mirándonos embobados. Noto que nos hacen fotos, que no dejan de cuchichear, pero no me importa en absoluto. Lo único que hago es seguirle el beso, aferrándome de su cuello y poniéndome de puntillas. Al cabo del rato nos separamos.
Olga: Yo también te quiero, cariño.
*Fin de las vacaciones.*
Y aquí estoy, cabizbaja, en el aeropuerto. No me quiero ir de aquí, no quiero perderle de vista... Ahora no, por favor... Voy separada de él. Sé que si estoy a su lado me abrazo a él y no le suelto y lloro... Llega el momento de la despedida... De que cada uno vaya a su puerta de embarque... Nos despedimos todos de todos, pero claro... Nosotros nos quedamos los últimos...
Olga: - acercándome a él - Vente a mi casa... - en susurro y con voz la voz llorosa.
C: Vente tú a la mía... - me agarra de la cintura.
Olga: Sabes que no puedo... - entrelazando mis dedos en su nuca.
C: Ahí tienes mi respuesta también...
Olga: ¿Me prometes que nos veremos?
C: Te lo prometo...
Y ahora es cuando llega el momento del "Te quiero" y del beso... Y de las lágrimas... Nos acercamos lentamente y yo empiezo a llorar.
C: No llores, jo... Que si lloras tú, lloro yo...
Olga: - cada vez llorando más - pues lloramos los dos... - y llorando nos damos el beso más apasionado de toda nuestra relación. Entre besos y besos salados soltamos algún que otro "te echaré de menos."... Y así, separándonos lentamente, salgo corriendo de allí. Voy llorando a mi puerta de embarque mientras las chicas me siguen...
*Meses después.*
Han pasado ya cinco meses... Le he echado tantísimo de menos... No había día que no me llamase o que yo le llamase. Saqué todas las fotos que nos hicimos en verano. Días de playa, noches de fiesta, cenas, el concierto... Y las puse todas en un grandísimo corcho. ¡Me encantan! Estoy en el ordenador, Twitter. Desde que sus fans subieron fotos nuestras besándonos, me han subido los seguidores un montón. Hay muchas chicas que me apoyan, son taaaaaan majas. Pero otras... Jopé, otras me odian... Pero bueno, es igual. Yo sigo con mi vida, con mis amigas de Twitter, mis ídolos...
La magia de escribir...
sábado, 21 de mayo de 2016
De ensueño. 5.
Nos quedamos un poco bastante en shock, no sabíamos qué hacer. Así que dijimos que era una coña que nos traíamos desde que empezaron a creer que éramos pareja, y que el momento más oportuno, era ahora. Y fue perfecto, se lo creyeron. Nos vamos a pasear, y cuando estábamos bastante lejos, suspiramos profundamente y nos miramos. Tomamos una conversación tras un "¡Por lo pelos...!" de parte de los dos. Vamos agarraditos, y besándonos como locos. Paramos en todo sitio, y nos besamos. No tenemos cuidado de nada, porque apenas hay gente aquí.
*Varios días después*
Ya llevamos unos días juntos, y cada vez que le veo, me entra un no sé qué por el cuerpo... Y ahora estamos en una discoteca, estoy bailando con estas cuando se nos acercan un grupito de chicos. Les sonrío y sigo bailando con estas, paso un poco bastante de los chavales que se me acercan. Son majos, sí, pero tengo novio. Un perfecto novio. Me giro y le veo a él, mirándome, parece celoso, jo, pobre. Me alejo un poco de un chico, pero él me agarra de la cintura. Joder, me iría a los brazos de él a besarle como loca, pero llevamos esto en "secreto".
Olga: Eeeh... Ay, por fa, suéltame, que me agobio mucho si me tienen agarrada en una discoteca llena de gente... - sonriéndole por compromiso.
Ivan: - me suelta - ¿Vamos fuera? - tocándome la mejilla.
Olga: Verás... - me acerco a su oído para no chillar - salimos fuera y te cuento una cosa... - asiente y voy a estos que están con las chicas - Oye, que voy fuera.
Marina: ¿Has ligado con el chaval ese?
Esther: ¿Te lo vas a follar, puti?
Olga: - veo cómo le cambia la cara a C. Le sonrío y me aparta la mirada, jo... - ¡Para nada, Esther! Qué bruta eres, jova...
Esther: Imbécil, que sé de sobra que no eres de las de follar si no estáis juntos. - sonriendo. - Eres romántica, o tierna, o ñoña, como lo quieras llamar... - riendo.
Olga: ¡Chííííí! Bueno, - me acerco a él, para coger mis cosas - me voy ya - cojo el móvil y voy al whats. Antes de irme le toco el bolsillo del móvil, para que lo coja, y así hace. Mientras salgo guera con Ivan voy escribiéndole un whats - "¡Mi niñooooo! Que no me he ligado a nadie, ¡eh! Que yo solo te quiero a ti, rey 😘- le envío el whats junto al monigote de la carita soltando un besito con un corazón rojo (nota de la escritora: Te quiero, corazón azul!!) y me siento en el banco con Ivan. - A ver, que tengo pareja... Lo siento por crearte falsas ilusiones. Es que lo llevamos en "secreto". Por los amigos, gente, y tal.
Ivan: ¿La gente?
Olga: Es famosillo... - sonriendo tímidamente.
Ivan: ¿Sí? Ay, qué suerte tienen algunos - riendo - Bueno, pues que os vaya todo genial, Olga - sonriendo.
Olga: Gracias, bonito - le doy un abrazo - Seguro que encuentras a alguien, eh.
Nos abrazamos y le voy a dar un beso en la mejilla, cuando ambos giramos al mismo lado y juntamos nuestros labios. Cuando nos separamos, rápidamente, oigo de fondo: "¡De puta madre, vamos!" me giro y le veo a él correr hacía el hotel.
Olga: ¡Me voy! - salgo corriendo y de fondo le oigo decir a Ivan "¡Lo siento!". Me giro y le digo que no pasa nada. Llego al hotel y voy a su habitación. Llamo y no me abre Sigo llamando como una loca y finalmente me abre.
C: ¡Vete! ¡Hemos terminado! - me quedo en shock. Me tiro a sus brazos llorando.
Olga: ¡NO! ¡No, por favor, no! - llorando mucho más.
C: ¡Te has besado con otro, joder!
Olga: No, te juro que no, creéme... - le cuento todo lo que ha sucedido - Te juro que iba a besar su mejilla, porque nos deseó que nos fuera genial, amor... - llorando.
C: Lo siento... Es que soy muy celoso, lo confieso... Lo mío es mío y de nadie más... No sé si me explico...
Olga: Te explicas genial, cariño. A mí me pasa lo mismo... Pero en parte me gustan los celos. En parte sí y en parte no.
C: ¿Y cómo es eso?
Olga: En parte no, porque me agobian o algo así, no sé explicarlo. Pero en parte sí, es porque demuestras que esa persona es tuya, que solo la quieres para ti, que solo quieres que esa persona sea la que amanezca cada día a tu lado, que solo quieres hacer de rabiar a esa persona... Porque no quieres perderla.
*Varios días después*
Ya llevamos unos días juntos, y cada vez que le veo, me entra un no sé qué por el cuerpo... Y ahora estamos en una discoteca, estoy bailando con estas cuando se nos acercan un grupito de chicos. Les sonrío y sigo bailando con estas, paso un poco bastante de los chavales que se me acercan. Son majos, sí, pero tengo novio. Un perfecto novio. Me giro y le veo a él, mirándome, parece celoso, jo, pobre. Me alejo un poco de un chico, pero él me agarra de la cintura. Joder, me iría a los brazos de él a besarle como loca, pero llevamos esto en "secreto".
Olga: Eeeh... Ay, por fa, suéltame, que me agobio mucho si me tienen agarrada en una discoteca llena de gente... - sonriéndole por compromiso.
Ivan: - me suelta - ¿Vamos fuera? - tocándome la mejilla.
Olga: Verás... - me acerco a su oído para no chillar - salimos fuera y te cuento una cosa... - asiente y voy a estos que están con las chicas - Oye, que voy fuera.
Marina: ¿Has ligado con el chaval ese?
Esther: ¿Te lo vas a follar, puti?
Olga: - veo cómo le cambia la cara a C. Le sonrío y me aparta la mirada, jo... - ¡Para nada, Esther! Qué bruta eres, jova...
Esther: Imbécil, que sé de sobra que no eres de las de follar si no estáis juntos. - sonriendo. - Eres romántica, o tierna, o ñoña, como lo quieras llamar... - riendo.
Olga: ¡Chííííí! Bueno, - me acerco a él, para coger mis cosas - me voy ya - cojo el móvil y voy al whats. Antes de irme le toco el bolsillo del móvil, para que lo coja, y así hace. Mientras salgo guera con Ivan voy escribiéndole un whats - "¡Mi niñooooo! Que no me he ligado a nadie, ¡eh! Que yo solo te quiero a ti, rey 😘- le envío el whats junto al monigote de la carita soltando un besito con un corazón rojo (nota de la escritora: Te quiero, corazón azul!!) y me siento en el banco con Ivan. - A ver, que tengo pareja... Lo siento por crearte falsas ilusiones. Es que lo llevamos en "secreto". Por los amigos, gente, y tal.
Ivan: ¿La gente?
Olga: Es famosillo... - sonriendo tímidamente.
Ivan: ¿Sí? Ay, qué suerte tienen algunos - riendo - Bueno, pues que os vaya todo genial, Olga - sonriendo.
Olga: Gracias, bonito - le doy un abrazo - Seguro que encuentras a alguien, eh.
Nos abrazamos y le voy a dar un beso en la mejilla, cuando ambos giramos al mismo lado y juntamos nuestros labios. Cuando nos separamos, rápidamente, oigo de fondo: "¡De puta madre, vamos!" me giro y le veo a él correr hacía el hotel.
Olga: ¡Me voy! - salgo corriendo y de fondo le oigo decir a Ivan "¡Lo siento!". Me giro y le digo que no pasa nada. Llego al hotel y voy a su habitación. Llamo y no me abre Sigo llamando como una loca y finalmente me abre.
C: ¡Vete! ¡Hemos terminado! - me quedo en shock. Me tiro a sus brazos llorando.
Olga: ¡NO! ¡No, por favor, no! - llorando mucho más.
C: ¡Te has besado con otro, joder!
Olga: No, te juro que no, creéme... - le cuento todo lo que ha sucedido - Te juro que iba a besar su mejilla, porque nos deseó que nos fuera genial, amor... - llorando.
C: Lo siento... Es que soy muy celoso, lo confieso... Lo mío es mío y de nadie más... No sé si me explico...
Olga: Te explicas genial, cariño. A mí me pasa lo mismo... Pero en parte me gustan los celos. En parte sí y en parte no.
C: ¿Y cómo es eso?
Olga: En parte no, porque me agobian o algo así, no sé explicarlo. Pero en parte sí, es porque demuestras que esa persona es tuya, que solo la quieres para ti, que solo quieres que esa persona sea la que amanezca cada día a tu lado, que solo quieres hacer de rabiar a esa persona... Porque no quieres perderla.
De ensueño. 4.
Olga: A mí también me encanta todo lo que venga de ti... Me encanta tu sonrisa, me encanta cuando me comes con la mirada, me encanta cuando me agarras por la cintura, me encanta que me digas que estoy preciosa en susurro y me levantes la cabeza para que mire al frente... - me voy acercando a él lentamente. Empiezo a besarle el cuello, después el pecho, y después sus labios. Esos perfectos labios - ¿Me das crema en la espalda? - sonriendo pícaramente.
C: Claro, trae la crema... - se la doy y me tumbo bocabajo, tras echar la tumbona hacía atrás. Me desabrocho el bikini y se pone encima de mí, sentado en mi trasero - ¿Estás bien?
Olga: Sí, sí, tranquilo - sonriendo.
C: Vale... - soriendo. Empieza a darme besos en la espalda, y yo me estremezco muchísimo. Me da un pequeño mordisquito en el hombro, y suelto una pequeña carcajada. Me hace cosquillitas relajantes, y después me pone la crema y empieza a hacerme un masaje. Baja hacía abajo, a mis riñones, y aprovecha para besarme el cuello - Ya estás, ya te puedes dar la vuelta - sonriendo.
Olga: Abróchame antes, anda - riendo.
C: Ummm... ¡No! - se levanta y me intenta levantar, pero no me dejo. Empezamos a reír.
Olga: ¿Me quieres ver desnuda, pillín? - atándome yo el bikini. Me levanto - ¡Listo! - le guiño un ojo y me siento en su regazo - Me encanta esto... En serio, es tan especial... Nuestro primer beso aquí, en este sitio... En la vida lo olvidaré, en la vida. - me acerco a su cuello y se lo lleno a besos.
C: - sonríe y me separa un poco - ¿Lo quieres hacer "público"? - gesticulando las comillas.
Olga: A "público" - haciendo lo mismo que él - ¿te refieres a decírselo a estos, a nuestra gente cercana...?
C: Sí... - sonriendo.
Olga: Prefiero que no... Es que, jo, son muy pesados, amor... - apoyándome en su pecho - ¡Pero les quiero, eh!
C: Lo sé, boba, lo sé!! - apoyando su cabeza en mi cabeza - ¿Tienes hambre?
Olga: ¡Chííííí!
C: ¡Vamos a comer, va!
Nos levantamos y sacamos las cosas para comer. Nos sentamos y cojo el móvil, le hago una foto a los espaguetis carbonara, mis preferidos, y que se vea un poco la playa. La subo a Twitter "Sitio perfecto, comida perfecta. ¡Pero la compañía que tengo es lo más pefecta del mundo!" Veo que coge su móvil, y acto seguido me mira sonriendo.
C: - se acerca a mí - tú sí que eres la compañía más perfecta - besándome.
Olga: - apoyo mi frente en la de él y sonrío - me encantas.
Han pasado unos días desde que estamos juntos. No sé, nunca creí que íbamos a ser pareja. Me parece todo tan subrrealista... Tan perfecto... Mucha perfección a veces da miedo. Tienes miedo a que algo joda la perfección, pero vives esa perfección como si fuera tu último día. O por lo menos, así lo hago yo. Hoy hemos quedado todos juntos, como siempre, excepto algunos días, que nos íbamos a nuestra cala. Me estoy haciendo una coleta y pintándome un poco la raya del ojo cuando llaman a la puerta. Sonrío y me pongo un poco nerviosa. Cada vez que han venido nunca he sabido cómo actuar delante de él. Y lo que hago es pensar en las otras veces. Dos besos y sonrisa. Les oigo, y le oigo a él. Uf, venga, Olga, sal fuera... Uno, dos, tres... Sonrío y abro la puerta.
Olga: ¡Hola, bonitos! - sonriendo. Les saludo a todos, pero a él le dejo para el último, como siempre. Me agarra de la cintura, me pega a él, pongo mi mano derecha en su hombro izquierdo, y le beso la mejilla derecha con fuerza. Se me eriza la piel al olerle... Es tan... perfecto... Le sonrío mientras le guiño un ojo - Bueno, pues cojo el móvil y nos podemos ir.
Me separo de él, muy a mi pesar, y cojo el móvil. Me lo guardo en el bolsillo del pantalón vaquero corto y salimos fuera. Yo voy la última y él también. Vamos mirándonos y sonriéndonos. Veo un callejón y le empujo adentro. Le sonrío pícaramente y le beso apasionadamente. Meto mis manos por dentro de su camiseta y le paso mis besos a su cuello. Me separo y salgo fuera del callejon. Le oigo rechistar y me giro. Veo que me sigue y echo a correr para alcanzar a estos. Me sigue, lo noto. Echo a reir y veo que estos me miran. Les sonrío y me acerco a Marina.
Olga: ¡Hola, putilla! - sonriendo.
Marina: ¡Hola, zorrilla! - nos reímos y llegamos a la playa. No hay mucha gente, por no decir que no hay nadie. Por eso venimos aquí, porque podemos hacer lo que queramos. Coloco la toalla en la arena y guardo el móvil en el bolso de Marina. No deja de mirarme, así que me quito los pantalones y la camiseta. Le miro y le guiño el ojo. Echo a correr al agua. Me meto y empiezo a nadar; me siguen las chicas. Cuando están cerca de mí, formamos el grupillo. Nos reímos por todo, y tal. Miro a mi derecha y veo a los cinco hablando. Las miro a las chicas y las susurro.
Olga: Vamos a asustarles un poco... - sonriendo pícaramente.
Marina: Eres mala... ¿Qué tienes pensando? - sonriendo malvadamente.
Esther: Sí, sí, ¡qué sufran un poquito! - reímos bajito y les cuento mi "plan". Empiezo a nadar para dentro, cada una en una dirección. Se ve perfectamente por donde vamos, por el agua cristalina y tal. Me adentro un poquito más, no mucho, porque el mar es muy cabrón. Hago que me hundo, y salgo hacía fuera, como para coger aire. Intento no reírme. Parece que me ahogo. Así hacemos todas, lo que pasa que cada una está en una punta.
Olga: So... - gritando, me vuelvo a hundir, y vuelvo a salir. Empiezo a chapotear. - ¡Soco...! - me hundo, y salgo - ¡Socorro! - me vuelvo a hundir. Veo que él viene nadando locamente a mí. Ay, por Dios, muero de amor con él, en serio. Cuando está cerca de mí, bueno, en general todos cerca de nosotras, salimos del agua - ¿Qué pasa, chicos? - riendo.
C: ¡Joder! ¡Qué puto susto! - me abraza como nunca. Muy fuerte. Me susurra al oído - si te pasa algo, me muero...
Olga: - estamos abrazados y susurrándonos - mi niño, era una broma, va, apacigua esos nervios.
Estamos un rato abrazaditos, hasta que nos separamos lentamente. Le miro a los ojos y le sonrío como para tranquilizarle. Vamos todos hacía afuera.
Olga: Yo me voy a dar un paseito, ¿vale?
C: ¡Te acompaño!
J: Cuidado con lo que hacéis por ahí, ¡eh! - se ríen todos.
Olga: ¿Y qué vamos a hacer, listillo? Jum.
J: Ay, ¡no te enfades conmigo! ¡Si se sabe que me adoras!
Olga: Es que eres muy adorable, jo... - con voz de niña pequeña.
C: Venga, vamos boba.
Olga: ¿Boba? Pues te va a dar conversación esas rocas - señalando unas rocas. Me río y cojo el móvil y los cascos. Me pongo a mi ídolo, como no. Autofotos. Empiezo a cantarla - ¡Y que te haces Autofotos, colocando los morritos como si fueras un peeeez! - gritando, más que cantando. Se ríen todos.
Esther: El Milindri os hace competencia, eh. - riendo.
Marina: Y Damaris, eh. - riendo también.
Olga: - me quito los cascos - hombre, es que mis ídolos son perfectos en todos los sentidos, ts.
C: Muy bonito, cariño... Oj, me has defraudado.. Jum... - ¿cariño? Ay, ay... Que estos ya van a empezar con el interrogatorio en tres, dos, uno...
JC: ¿Cariño?!
J: ¿Veis?! ¡Si yo sabía que estaban juntos!
P: ¡Se les nota!
J: ¡Claro que se nota que están enamorados!
Marina: ¡Putaaaaa! ¡Cuando se entere tu grupo, les va a dar algo!
Esther: ¡Marinaaa! Ya sabes cómo es Olga para esto, y ahora mismo está muy nerviosa, y agobiada.
C: Claro, trae la crema... - se la doy y me tumbo bocabajo, tras echar la tumbona hacía atrás. Me desabrocho el bikini y se pone encima de mí, sentado en mi trasero - ¿Estás bien?
Olga: Sí, sí, tranquilo - sonriendo.
C: Vale... - soriendo. Empieza a darme besos en la espalda, y yo me estremezco muchísimo. Me da un pequeño mordisquito en el hombro, y suelto una pequeña carcajada. Me hace cosquillitas relajantes, y después me pone la crema y empieza a hacerme un masaje. Baja hacía abajo, a mis riñones, y aprovecha para besarme el cuello - Ya estás, ya te puedes dar la vuelta - sonriendo.
Olga: Abróchame antes, anda - riendo.
C: Ummm... ¡No! - se levanta y me intenta levantar, pero no me dejo. Empezamos a reír.
Olga: ¿Me quieres ver desnuda, pillín? - atándome yo el bikini. Me levanto - ¡Listo! - le guiño un ojo y me siento en su regazo - Me encanta esto... En serio, es tan especial... Nuestro primer beso aquí, en este sitio... En la vida lo olvidaré, en la vida. - me acerco a su cuello y se lo lleno a besos.
C: - sonríe y me separa un poco - ¿Lo quieres hacer "público"? - gesticulando las comillas.
Olga: A "público" - haciendo lo mismo que él - ¿te refieres a decírselo a estos, a nuestra gente cercana...?
C: Sí... - sonriendo.
Olga: Prefiero que no... Es que, jo, son muy pesados, amor... - apoyándome en su pecho - ¡Pero les quiero, eh!
C: Lo sé, boba, lo sé!! - apoyando su cabeza en mi cabeza - ¿Tienes hambre?
Olga: ¡Chííííí!
C: ¡Vamos a comer, va!
Nos levantamos y sacamos las cosas para comer. Nos sentamos y cojo el móvil, le hago una foto a los espaguetis carbonara, mis preferidos, y que se vea un poco la playa. La subo a Twitter "Sitio perfecto, comida perfecta. ¡Pero la compañía que tengo es lo más pefecta del mundo!" Veo que coge su móvil, y acto seguido me mira sonriendo.
C: - se acerca a mí - tú sí que eres la compañía más perfecta - besándome.
Olga: - apoyo mi frente en la de él y sonrío - me encantas.
Han pasado unos días desde que estamos juntos. No sé, nunca creí que íbamos a ser pareja. Me parece todo tan subrrealista... Tan perfecto... Mucha perfección a veces da miedo. Tienes miedo a que algo joda la perfección, pero vives esa perfección como si fuera tu último día. O por lo menos, así lo hago yo. Hoy hemos quedado todos juntos, como siempre, excepto algunos días, que nos íbamos a nuestra cala. Me estoy haciendo una coleta y pintándome un poco la raya del ojo cuando llaman a la puerta. Sonrío y me pongo un poco nerviosa. Cada vez que han venido nunca he sabido cómo actuar delante de él. Y lo que hago es pensar en las otras veces. Dos besos y sonrisa. Les oigo, y le oigo a él. Uf, venga, Olga, sal fuera... Uno, dos, tres... Sonrío y abro la puerta.
Olga: ¡Hola, bonitos! - sonriendo. Les saludo a todos, pero a él le dejo para el último, como siempre. Me agarra de la cintura, me pega a él, pongo mi mano derecha en su hombro izquierdo, y le beso la mejilla derecha con fuerza. Se me eriza la piel al olerle... Es tan... perfecto... Le sonrío mientras le guiño un ojo - Bueno, pues cojo el móvil y nos podemos ir.
Me separo de él, muy a mi pesar, y cojo el móvil. Me lo guardo en el bolsillo del pantalón vaquero corto y salimos fuera. Yo voy la última y él también. Vamos mirándonos y sonriéndonos. Veo un callejón y le empujo adentro. Le sonrío pícaramente y le beso apasionadamente. Meto mis manos por dentro de su camiseta y le paso mis besos a su cuello. Me separo y salgo fuera del callejon. Le oigo rechistar y me giro. Veo que me sigue y echo a correr para alcanzar a estos. Me sigue, lo noto. Echo a reir y veo que estos me miran. Les sonrío y me acerco a Marina.
Olga: ¡Hola, putilla! - sonriendo.
Marina: ¡Hola, zorrilla! - nos reímos y llegamos a la playa. No hay mucha gente, por no decir que no hay nadie. Por eso venimos aquí, porque podemos hacer lo que queramos. Coloco la toalla en la arena y guardo el móvil en el bolso de Marina. No deja de mirarme, así que me quito los pantalones y la camiseta. Le miro y le guiño el ojo. Echo a correr al agua. Me meto y empiezo a nadar; me siguen las chicas. Cuando están cerca de mí, formamos el grupillo. Nos reímos por todo, y tal. Miro a mi derecha y veo a los cinco hablando. Las miro a las chicas y las susurro.
Olga: Vamos a asustarles un poco... - sonriendo pícaramente.
Marina: Eres mala... ¿Qué tienes pensando? - sonriendo malvadamente.
Esther: Sí, sí, ¡qué sufran un poquito! - reímos bajito y les cuento mi "plan". Empiezo a nadar para dentro, cada una en una dirección. Se ve perfectamente por donde vamos, por el agua cristalina y tal. Me adentro un poquito más, no mucho, porque el mar es muy cabrón. Hago que me hundo, y salgo hacía fuera, como para coger aire. Intento no reírme. Parece que me ahogo. Así hacemos todas, lo que pasa que cada una está en una punta.
Olga: So... - gritando, me vuelvo a hundir, y vuelvo a salir. Empiezo a chapotear. - ¡Soco...! - me hundo, y salgo - ¡Socorro! - me vuelvo a hundir. Veo que él viene nadando locamente a mí. Ay, por Dios, muero de amor con él, en serio. Cuando está cerca de mí, bueno, en general todos cerca de nosotras, salimos del agua - ¿Qué pasa, chicos? - riendo.
C: ¡Joder! ¡Qué puto susto! - me abraza como nunca. Muy fuerte. Me susurra al oído - si te pasa algo, me muero...
Olga: - estamos abrazados y susurrándonos - mi niño, era una broma, va, apacigua esos nervios.
Estamos un rato abrazaditos, hasta que nos separamos lentamente. Le miro a los ojos y le sonrío como para tranquilizarle. Vamos todos hacía afuera.
Olga: Yo me voy a dar un paseito, ¿vale?
C: ¡Te acompaño!
J: Cuidado con lo que hacéis por ahí, ¡eh! - se ríen todos.
Olga: ¿Y qué vamos a hacer, listillo? Jum.
J: Ay, ¡no te enfades conmigo! ¡Si se sabe que me adoras!
Olga: Es que eres muy adorable, jo... - con voz de niña pequeña.
C: Venga, vamos boba.
Olga: ¿Boba? Pues te va a dar conversación esas rocas - señalando unas rocas. Me río y cojo el móvil y los cascos. Me pongo a mi ídolo, como no. Autofotos. Empiezo a cantarla - ¡Y que te haces Autofotos, colocando los morritos como si fueras un peeeez! - gritando, más que cantando. Se ríen todos.
Esther: El Milindri os hace competencia, eh. - riendo.
Marina: Y Damaris, eh. - riendo también.
Olga: - me quito los cascos - hombre, es que mis ídolos son perfectos en todos los sentidos, ts.
C: Muy bonito, cariño... Oj, me has defraudado.. Jum... - ¿cariño? Ay, ay... Que estos ya van a empezar con el interrogatorio en tres, dos, uno...
JC: ¿Cariño?!
J: ¿Veis?! ¡Si yo sabía que estaban juntos!
P: ¡Se les nota!
J: ¡Claro que se nota que están enamorados!
Marina: ¡Putaaaaa! ¡Cuando se entere tu grupo, les va a dar algo!
Esther: ¡Marinaaa! Ya sabes cómo es Olga para esto, y ahora mismo está muy nerviosa, y agobiada.
De ensueño. 3.
Tras varios "¡Para, para!" me hace caso, para. Se queda mirándome a los ojos, y yo le miro a él también. Me pierdo en ellos y empiezo a sonreir como una idiota. Veo que se acerca a mis labios. Aunque vaya un poco contentilla, sé lo que hago. Me aparto un poco.
Olga: Eeh... ¿Dormimos? - un poco tímida.
C: Claro... - se tumba a mi lado, pero me abraza por atrás, pegándome a él. Entrelaza sus manos en mi tripa; sonrío y agarro sus manos.
*Al día siguiente*
Me despierta un móvil sonar. Me hago la remolona y me giro. Escondo la cara, supuestamente, en la almohada. Pero noto que unas manos se posan en mi trasero y escucho unas "risas". Abro lentamente los ojos y veo a los chicos mirarnos. Miro a mi lado y le veo a él, sin camiseta, tal y como ayer estábamos.
Olga: Eeh... Bue... buenos días... - levantándome de la cama y colocándome su camisa.
J: ¿Buena noche? - riéndose.
JC: Sí..., sí. Tiene pinta de que pasaron una buena noche.
P: Bueno, entones iremos más a Madrid ya, ¿no? - sonriendo.
Olga: Eeh... Yo... me voy a mi habitación...
C: - se despierta - eh... buenos... buenos días.
Olga: - me acerco a él y le susurro al oído - me muero de vergüenza... Quedamos a las once y media abajo, no me falles... - le doy un beso en la mejilla, me despido de los demás, cojo mis cosas y me voy. Voy por el pasillo con su camisa y corriendo. Llego. Llamo a la puerta y me abren.
Olga: ¡Pepitos Grillos, me ducho, me arreglo y me hacéis el interrogatorio! - Nos reímos, guardo la ropa de la noche y cojo unos pantalones cortos, una camiseta de tirantes blanca, que me queda bastante ancha, el bikini y voy a la ducha. Salgo y me visto, me pongo las chanclas, me peino, me maquillo un poco y salgo fuera con estas.
Esther: ¿Novios?
Marina: ¿Habéis...? - haciendo un gesto.
Olga: ¡Marina! ¡Qué bruta eres, jopé! ¡Y no! No somos novios... ni hemos hecho nada. Anoche me vine con él, no tenía la tarjeta puesto que la teníais vosotras, y fui con él a dormir.
Marina: Y a una noche de confesiones, ¿no? - riendo.
Olga: ¡También! - riendo.
Pasa el tiempo, y dan las once y media. ¡Mierda! Bajo corriendo tras coger el móvil, y le veo allí, de espaldas a mí, y con el móvil. Guardo mi móvil en un bolsillo del pantalón y voy hacía él. Le abrazo por atrás, poniéndome de puntillas para susurrarle:
Olga: Estás muy sexy de espaldas, ¡eh! - riendo.
C: - se gira y me agarra de la cintura, me besa la mejilla fuertemente, como siempre hace - Tú con mi camisa, despeinada, y con todo el maquillaje corrido también, pequeña - sonriendo.
Olga: Bobo... - me separo de él, haciéndome la enfadada.
C: Sé que no estás enfadada - agarrándome otra vez - Una fan me ha recomendado un sitio, ¿vamos?
Olga: ¡Claro! ¡Vamos! - feliz como una niña pequeña.
Empezamos a andar y vamos a una pequeña cala. Sonrío y me abrazo a él. No me separo, sólo separo la cabeza de su pecho. Le miro a los ojos, a esos preciosos ojos que tiene, a esos ojos que tan loca me tienen.
Olga: ¡Es precioso! ¡Me encanta! Gracias por traerme aquí, bonito - le doy un besito en la mejilla.
C: ¿Sabes? Vamos a pasar el día aquí.
Olga: ¿Aquí? ¿Dónde vamos a comer? ¿Qué vamos a hacer?
C: ¿Ves esa pequeña cabaña? Bueno, pues un amigo que tengo aquí me lo ha preparado todo. La comida no será nada del otro mundo, pero lo que importa es la compañía, ¿no?
Olga: Sí, lo que importa es la compañía. Pero me podías haber dicho que cogiera la toalla, jo...
C: Ay, mi niña... ¡Que hay en la cabaña! - empieza a hacerme cosquillas. No me gustan las cosquillas, jo. Empiezo a reírme como una loca, a carcajada limpia.
Olga: ¡Para, por favor, para! ¡Ayyy! - riendo mucho más - ¡Como te pille verás! ¡Ay! - río mucho, muuucho más.
C: - para y me da un beso en la mejilla - ¿Vamos a ver qué hay en la cabaña?
Olga: ¡Chí! - le doy la mano y empiezo a correr en dirección de la cabaña. Va riéndose por mi "expresión". Llegamos a la cabaña y entramos, hay una mesita con unos Malibús Piña, unas fiambreras con mi comida favorita: Pasta. - Ay, ¡me encanta! ¡Me encanta mucho! ¿Cómo sabías que la pasta me iba a encantar, eh?
C: Unas pajaritas me lo ha dicho... - riendo.
Cogemos dos toallas, y dos Malibús Piña. Vamos fuera y vamos donde hay unas tumbonas, una mesita y una sombrilla. Dejamos los móviles y los Malibús en la mesita, colocamos las tollas, una en cada tumbona, y me acerco a él. Sonrío y le doy un beso en la comisura de sus labios.
Olga: ¿Nos bañamos? - sonriendo pícaramente.
C: ¡Claro, vamos! - se quita la camiseta y va yendo a la orilla.
Olga: ¡Malo! ¡No me esperes, eh! - riendo. Se da la vuelta y me mira como diciéndome con la mirada "Aquí te espero." Empiezo a quitarme los pantalones, veo que me mira y que está embobado, y aprovecho para "joder" un poquito. Me los quito muy sensualmente, y los dejo en la tumbona, me quito la camiseta de la misma forma, y la dejo también en la tumbona. Cojo la goma del pelo que llevo en la muñeca, y me hago una coletita baja, me quito las gafas y las dejo en la mesita. Voy hacía él con una sonrisa pícara. Me acerco a él, a su oído. Y le susurro -: ¿Me das la mano?
C: - sonríe y me coge de la mano, entrelazamos nuestros dedos, y vamos hacia el agua agarraditos - eres preciosa, morena.
Olga: Me has matado muchísimo... - sonriendo - tú también eres precioso, cariño - le guiño un ojo y piso el agua - ¡Qué fría! - saltando.
C: - se ríe - venga, tonta, entra - soltándome la mano e intentando empujarme hacía dentro, pero yo me resisto, le cojo de las muñecas e intento pararle. Empezamos a reír, pero finalmente me suelta. Le sonrío - ¿Entramos agarraditos de la mano, sí?
Y no le digo nada, le agarro la mano y entramos. Suelto un "Me cago en la puta..." por lo fría que está, noto que me mira y le miro. Nos reímos.
Estamos un rato en el agua, jugando, hablando, nadando, y haciendo demás tonterías. Me subo a su espalda y empiezo a besarle el cuello. No sé, me apetecía besarle el cuello. Me baja y me mira sorprendente por lo que he hecho. Le sonrío.
Olga: ¿Sales? - yendo hacía fuera.
C: Eeeh, sí, sí, ¡voy! - viene hacía mí y me agarra de la cintura, me eleva del suelo y suelto una carcajada al aire. Estamos ya en la arena - Me encanta que te rías tanto. Tú risa es el sonido más mágico que existe en el mundo - sonriendo.
Olga: - le sonrío - Qué ñoño te pones... ¡Me encanta! - tirándole a la arena y poniéndome encima de él - ¡Esta es la mía! - empiezo a hacerle cosquillas como una loca, él ríe a carcajadas, y yo también le acompaño a reír a cacarjadas limpias. Estamos llenos de arena, ahora vamos a tener que volver al agua a quitarnos la arena, pero ahora eso me da igual, ahora no soy escrupulosa con eso. Me consigue agarrar las manos, me resbalo y caigo completamente encima de él. Noto su respiración en mi cara, noto que sus labios rozan lentamente los míos. Y ahora mismo no sé quiénes de los dos fuimos, pero estoy probando sus labios por primera vez. Es un sabor peculiar, distinto; un sabor que me vuelve loca, muy loca. Ese sabor se queda grabado en mis labios. Su lengua hace que abra mi boca, y así hago, tal y como quiere la abro, y nuestras lenguas empiezan una batalla de "quien puede más" en mi boca. Me gira y queda encima de mí. Seguimos besándonos como locos, aumentando y aminorando la velocidad de los besos. Unos son fugaces, otros lentos...Me separo un poco y le sonrío, le acaricio su carita. Me vuelvo a acercar a sus labios y se los beso tiernamente. Se aparta y me ayuda a levantarme del suelo. Ambos sonreímos.
Olga: Ven... - le agarro de la goma de su bañador y le atraigo a mí. Sonríe y me agarra de la cintura y yo a él también; apoyo mi cabeza en su pecho y le beso este - ¿Vamos al agua a quitarnos la arena, amor...?
C: Sí... - sonriendo tímido - vamos... - ambos sonreímos y vamos al agua. Nos quitamos la arena del cuerpo y volvemos a salir agarraditos. Cuando estamos ya fuera vamos a las tumbonas y me tumbo en una mientras me pongo las gafas de sol. Noto su mirada en mí. Sonrío y me pongo un poco nerviosilla. Agacho la cabeza, sin dejar de sonreír, claramente, y el pelo se me viene hacía delante. Sonriendo, me pongo un mechón detrás de mi oreja derecha - Me encantas cuando haces eso. Simplemente me encanta todo lo que venga de ti... - sonreímos.
Olga: Eeh... ¿Dormimos? - un poco tímida.
C: Claro... - se tumba a mi lado, pero me abraza por atrás, pegándome a él. Entrelaza sus manos en mi tripa; sonrío y agarro sus manos.
*Al día siguiente*
Me despierta un móvil sonar. Me hago la remolona y me giro. Escondo la cara, supuestamente, en la almohada. Pero noto que unas manos se posan en mi trasero y escucho unas "risas". Abro lentamente los ojos y veo a los chicos mirarnos. Miro a mi lado y le veo a él, sin camiseta, tal y como ayer estábamos.
Olga: Eeh... Bue... buenos días... - levantándome de la cama y colocándome su camisa.
J: ¿Buena noche? - riéndose.
JC: Sí..., sí. Tiene pinta de que pasaron una buena noche.
P: Bueno, entones iremos más a Madrid ya, ¿no? - sonriendo.
Olga: Eeh... Yo... me voy a mi habitación...
C: - se despierta - eh... buenos... buenos días.
Olga: - me acerco a él y le susurro al oído - me muero de vergüenza... Quedamos a las once y media abajo, no me falles... - le doy un beso en la mejilla, me despido de los demás, cojo mis cosas y me voy. Voy por el pasillo con su camisa y corriendo. Llego. Llamo a la puerta y me abren.
Olga: ¡Pepitos Grillos, me ducho, me arreglo y me hacéis el interrogatorio! - Nos reímos, guardo la ropa de la noche y cojo unos pantalones cortos, una camiseta de tirantes blanca, que me queda bastante ancha, el bikini y voy a la ducha. Salgo y me visto, me pongo las chanclas, me peino, me maquillo un poco y salgo fuera con estas.
Esther: ¿Novios?
Marina: ¿Habéis...? - haciendo un gesto.
Olga: ¡Marina! ¡Qué bruta eres, jopé! ¡Y no! No somos novios... ni hemos hecho nada. Anoche me vine con él, no tenía la tarjeta puesto que la teníais vosotras, y fui con él a dormir.
Marina: Y a una noche de confesiones, ¿no? - riendo.
Olga: ¡También! - riendo.
Pasa el tiempo, y dan las once y media. ¡Mierda! Bajo corriendo tras coger el móvil, y le veo allí, de espaldas a mí, y con el móvil. Guardo mi móvil en un bolsillo del pantalón y voy hacía él. Le abrazo por atrás, poniéndome de puntillas para susurrarle:
Olga: Estás muy sexy de espaldas, ¡eh! - riendo.
C: - se gira y me agarra de la cintura, me besa la mejilla fuertemente, como siempre hace - Tú con mi camisa, despeinada, y con todo el maquillaje corrido también, pequeña - sonriendo.
Olga: Bobo... - me separo de él, haciéndome la enfadada.
C: Sé que no estás enfadada - agarrándome otra vez - Una fan me ha recomendado un sitio, ¿vamos?
Olga: ¡Claro! ¡Vamos! - feliz como una niña pequeña.
Empezamos a andar y vamos a una pequeña cala. Sonrío y me abrazo a él. No me separo, sólo separo la cabeza de su pecho. Le miro a los ojos, a esos preciosos ojos que tiene, a esos ojos que tan loca me tienen.
Olga: ¡Es precioso! ¡Me encanta! Gracias por traerme aquí, bonito - le doy un besito en la mejilla.
C: ¿Sabes? Vamos a pasar el día aquí.
Olga: ¿Aquí? ¿Dónde vamos a comer? ¿Qué vamos a hacer?
C: ¿Ves esa pequeña cabaña? Bueno, pues un amigo que tengo aquí me lo ha preparado todo. La comida no será nada del otro mundo, pero lo que importa es la compañía, ¿no?
Olga: Sí, lo que importa es la compañía. Pero me podías haber dicho que cogiera la toalla, jo...
C: Ay, mi niña... ¡Que hay en la cabaña! - empieza a hacerme cosquillas. No me gustan las cosquillas, jo. Empiezo a reírme como una loca, a carcajada limpia.
Olga: ¡Para, por favor, para! ¡Ayyy! - riendo mucho más - ¡Como te pille verás! ¡Ay! - río mucho, muuucho más.
C: - para y me da un beso en la mejilla - ¿Vamos a ver qué hay en la cabaña?
Olga: ¡Chí! - le doy la mano y empiezo a correr en dirección de la cabaña. Va riéndose por mi "expresión". Llegamos a la cabaña y entramos, hay una mesita con unos Malibús Piña, unas fiambreras con mi comida favorita: Pasta. - Ay, ¡me encanta! ¡Me encanta mucho! ¿Cómo sabías que la pasta me iba a encantar, eh?
C: Unas pajaritas me lo ha dicho... - riendo.
Cogemos dos toallas, y dos Malibús Piña. Vamos fuera y vamos donde hay unas tumbonas, una mesita y una sombrilla. Dejamos los móviles y los Malibús en la mesita, colocamos las tollas, una en cada tumbona, y me acerco a él. Sonrío y le doy un beso en la comisura de sus labios.
Olga: ¿Nos bañamos? - sonriendo pícaramente.
C: ¡Claro, vamos! - se quita la camiseta y va yendo a la orilla.
Olga: ¡Malo! ¡No me esperes, eh! - riendo. Se da la vuelta y me mira como diciéndome con la mirada "Aquí te espero." Empiezo a quitarme los pantalones, veo que me mira y que está embobado, y aprovecho para "joder" un poquito. Me los quito muy sensualmente, y los dejo en la tumbona, me quito la camiseta de la misma forma, y la dejo también en la tumbona. Cojo la goma del pelo que llevo en la muñeca, y me hago una coletita baja, me quito las gafas y las dejo en la mesita. Voy hacía él con una sonrisa pícara. Me acerco a él, a su oído. Y le susurro -: ¿Me das la mano?
C: - sonríe y me coge de la mano, entrelazamos nuestros dedos, y vamos hacia el agua agarraditos - eres preciosa, morena.
Olga: Me has matado muchísimo... - sonriendo - tú también eres precioso, cariño - le guiño un ojo y piso el agua - ¡Qué fría! - saltando.
C: - se ríe - venga, tonta, entra - soltándome la mano e intentando empujarme hacía dentro, pero yo me resisto, le cojo de las muñecas e intento pararle. Empezamos a reír, pero finalmente me suelta. Le sonrío - ¿Entramos agarraditos de la mano, sí?Y no le digo nada, le agarro la mano y entramos. Suelto un "Me cago en la puta..." por lo fría que está, noto que me mira y le miro. Nos reímos.
Estamos un rato en el agua, jugando, hablando, nadando, y haciendo demás tonterías. Me subo a su espalda y empiezo a besarle el cuello. No sé, me apetecía besarle el cuello. Me baja y me mira sorprendente por lo que he hecho. Le sonrío.
Olga: ¿Sales? - yendo hacía fuera.
C: Eeeh, sí, sí, ¡voy! - viene hacía mí y me agarra de la cintura, me eleva del suelo y suelto una carcajada al aire. Estamos ya en la arena - Me encanta que te rías tanto. Tú risa es el sonido más mágico que existe en el mundo - sonriendo.
Olga: - le sonrío - Qué ñoño te pones... ¡Me encanta! - tirándole a la arena y poniéndome encima de él - ¡Esta es la mía! - empiezo a hacerle cosquillas como una loca, él ríe a carcajadas, y yo también le acompaño a reír a cacarjadas limpias. Estamos llenos de arena, ahora vamos a tener que volver al agua a quitarnos la arena, pero ahora eso me da igual, ahora no soy escrupulosa con eso. Me consigue agarrar las manos, me resbalo y caigo completamente encima de él. Noto su respiración en mi cara, noto que sus labios rozan lentamente los míos. Y ahora mismo no sé quiénes de los dos fuimos, pero estoy probando sus labios por primera vez. Es un sabor peculiar, distinto; un sabor que me vuelve loca, muy loca. Ese sabor se queda grabado en mis labios. Su lengua hace que abra mi boca, y así hago, tal y como quiere la abro, y nuestras lenguas empiezan una batalla de "quien puede más" en mi boca. Me gira y queda encima de mí. Seguimos besándonos como locos, aumentando y aminorando la velocidad de los besos. Unos son fugaces, otros lentos...Me separo un poco y le sonrío, le acaricio su carita. Me vuelvo a acercar a sus labios y se los beso tiernamente. Se aparta y me ayuda a levantarme del suelo. Ambos sonreímos.
Olga: Ven... - le agarro de la goma de su bañador y le atraigo a mí. Sonríe y me agarra de la cintura y yo a él también; apoyo mi cabeza en su pecho y le beso este - ¿Vamos al agua a quitarnos la arena, amor...?
C: Sí... - sonriendo tímido - vamos... - ambos sonreímos y vamos al agua. Nos quitamos la arena del cuerpo y volvemos a salir agarraditos. Cuando estamos ya fuera vamos a las tumbonas y me tumbo en una mientras me pongo las gafas de sol. Noto su mirada en mí. Sonrío y me pongo un poco nerviosilla. Agacho la cabeza, sin dejar de sonreír, claramente, y el pelo se me viene hacía delante. Sonriendo, me pongo un mechón detrás de mi oreja derecha - Me encantas cuando haces eso. Simplemente me encanta todo lo que venga de ti... - sonreímos.
De ensueño. 2.
Han pasado unos minutos, y sigo como cuando él se fue con una sonrisa en la cara, y yo con su número en mi móvil. Intento guardarlo, pero el nerviosismo se apodera de mí, y el tembleque. Mis amigas me miran flipando, y yo... Yo miro al infinito. Al rato noto mi móvil vibrar, porque lo que es oír... No... Es un whats. Es un whats suyo... Miro al móvil.
"¡Hola! ¿Qué tal estás? Bueno, que quería decirte que si quieres que quedemos a las ocho, para ir a cenar... Y tal."
Me quedo muda... ¿Yo? ¿Cenar con él y sus amigos? ¿Sus amigos y él cenar con mis amigas y yo? Por favor, si esto es un sueño, que me pellizquen ya, gracias. Mi mente no sabe qué decirle, pero mi corazón sí. Y, como si un impulso electrico tratase, empiezo a escribir...
"¡Pues ahora muchíííísimo mejor! Jijiji. ¿Y tú? ¿Qué tal estás tú? Y vale, a las ocho quedamos. Pero... ¿Dónde?"
Noto a mis amigas a cada lado de mí leyendo lo que nos escribimos. Me río. Me pongo un poco nerviosa... Jo, tarda en contestar...
Esther: Va, Olga, relájate, que ahora te... - empieza a chillar - ¡QUE YA ESCRIBE!
Me rio mucho y mis nervios aumentan. Pff... Es que aún no me creo que, por un choque, tenga todo esto... ¡Gracias, destino!
"Mmmm... ¿En qué hotel estáis?"
Sonrío mucho por lo que creo que está pensando.
"En un hotel de aquí de la playa. Si vienes a donde estamos... Quizá... Lo sepas;)"
"¿Eso es una inderecta diciéndome que quieres que vaya a donde estás y así nos vemos?:)"
"Mmmm.... Jijiji, sí;)"
"Ahora mismo vamos, no os mováis:)"
Vale, Olga, relájate, tranquila. Van a venir, y.. ay, no me gusta nada cómo voy... Mis amigas se tumban como si nada en la toalla, las miro y las pregunto.
Olga: Ah, que ahora no estáis nerviosas... ¿No? - riendo.
Esther: Si supieras el nudo que tengo en la garganta... - sonriendo con nerviosismo.
Marina: Yo me tumbo, porque sino, me caigo. - nos reímos las tres - ¿Y tú? ¿Qué?
Olga: Yo... Yo me voy al agua, y cuando les vea aquí, ya si eso vengo o me ahogo de los nervios, o no sé... - nos reímos.
Me meto en el agua y empiezo a nadar un poco bastante para dentro, hasta donde se puede nadar. Adoro esta playa, es tan cristalina, tan... perfecta. Hago pie, así que me pongo de pie y me quedo mirando al infinito. Jopé, es que no me creo que le haya conocido... No sé, todo está yendo tan perfecto, que incluso me da hasta miedo. Me giro disimuladamente, y veo que ya están sentados con Esther y Marina. Aaayyy, no... Qué nervios más tontos, por favor. Bueno, tontos, tontos... exactamente no. Les miro por el rabillo del ojo y veo que él, me está mirando. Ay, por Dios. Va, Olga, actúa con normalidad, venga...
Respiro hondo. Decido estar un poquito más aquí metida, en el agua, me meto otra vez al agua. Estiro los brazos para arriba, cojo aire, y me dejo hundir. Cuando salgo me echo el pelo hacía atrás. Venga, ya es hora de salir. Nado un poco hasta donde hago mejor pie.
Ya estoy en la orilla, me cojo el pelo y me lo pongo a un lado, y mientras voy a la toalla, me lo voy escurriendo.
Se ha levantado airecito, normal, ya es un poco tarde. La noche va a caer en cosa de unas horitas. Les veo y sonrío. Le miro a él, y le sonrío un poco tímida. Mientras le sonreía agachaba la vista.
Olga: Hola... - bastante avergonzada.
C (X): - coge su toalla y me la pone. Sonrío como una tonta. - Hola, bonita - dándome un beso en la mejilla.
Olga: Gracias, bo.. bonito - aún con la vergüenza.
Nos presentamos y nos volvemos a sentar en la toalla grandecita que Marina trajo. Yo me siento al lado de él. Al rato me doy cuenta de que sigo con su toalla tapada.
Olga: - quitándome la toalla - toma, bonito. Que no me había dado cuenta, perdón... - se la doy.
C: No me importa que la tengas, en serio. - Me mira a los ojos y yo le miro también a los ojos. Me pierdo en sus ojos y él se pierde en los míos. Estamos embobados mirándonos. Al rato decido apartar la mirada de sus ojos con una sonrisa enorme. Miro a la arena un tanto avergonzada.
J: ¿Es muy vergonzosa, Esther?
Esther: Uy, para lo que quiere... - reímos.
JC: Pues parece que es muuuy vergonzosa para todo, eh. - reímos otra vez.
C: Y más va a estar si no parais de hablar de ellas, bobos - reímos de nuevo.
Olga: Ay... es que no me creo que por un choque le haya conocido... No me creo que tenga su número de teléfono, que podamos hablar... No me lo creo. Os conozco a todos, no sé, es lo que viene siendo perfecto. Y me da miedo tantísima perfección - riendo.
P: Soy yo, ¿o esta chica habla genial?
Olga: ¡Halaaa!
C: habla genial, y es genial.
Vale, Olga ya no está, Olga está enterrada. ¿Cómo me dice esooo? Así sólo consigue matarme.
Olga: El genial eres tú, bonito - sonriéndole.
Dan las siete de la tarde y seguimos aquí, en la playa, hablando y riendo por todo. Cojo el móvil y miro la hora.
Olga: No sé vosotros, peeeero una se va al hotel, a darse una ducha y a arreglarse, porque son ya las siete.
Marina: ¡Qué rápido pasa el tiempo al lado de ellos, en serio!
Esther: ¡Y que lo digas!
C: Pues os acompañamos al hotel y... nos vamos al nuestro a cambiarnos, ¿No, chicos?
J: ¡Claro!
JC: ¡Las acompañamos y ya nos vamos al nuestro, sí!
Olga: No hace falta, bonitos. - sonriendo.
P: Que sí, que sí hace falta.
Olga: Pero...
JV: ni peros ni peras, ¡vamos!
Nos acompañan hasta el hotel, y cuál es nuestra sorpresa, de que estamos en el mismo hotel alojados. No me lo creo, en serio. El destino está muy conmigo, y eso es raro...
Me ducho yo primera, por haber sido la primera en coger la habitación. Mientras Esther se ducha, Marina y yo estamos mirando qué ponernos. Yo me decido por un vestidito de lentejuelas, negro, cortito y de palabra de honor. Precioso. Con unos zapatos de tacón un tanto bastante altos, negros también. Cojo el bolso de fiesta. Pequeño, que apenas cabe nada... Pero bueno, el móvil y el monedero, si entran.
Al rato ya estamos todas casi listas. Estoy maquillándome cuando llaman a la puerta. Mierda, mierda, mierda. Las otras dos me han dejado para arreglarme el pelo y maquillarme la última, y no me da tiempo. Sé perfectamente que son ellos.
Esther: ¡Olga! ¡Vamos, hija! ¡Que ya estamos todos!
Olga: ¡Esther, calla! ¡Que me habéis dejado para la última!
Marina: Sí, el peinarte y maquillarte... - riendo.
Olga: ¡Ir bajando, porque me estáis poniendo nerviosa!
C: Tranquila, Olga, que no pasa nada.
Olga: - sonrío. Termino de maquillarme, recojo las cosas y las meto en el neceser, y salgo. Veo que están todos en el balcón. Voy para allí - Bueno, ¿nos vamos? - se giran todos, y se quedan embobados mirándome, incluido las putillas de amigas que tengo - Ay... - avergonzada. Agacho la cabeza sonriendo y con las manos delante, agarrando el bolso.
C: - se acerca a mí y me levanta la cara - estás preciosa... - dándome un besito en la mejilla.
*Medio mes, después.*
Ya llevamos medio mes de vacaciones, y estamos, todos, para dos meses. Es increíble lo rápido y "lento" que pasa el tiempo. Sí, todo a la vez. Rápido porque no quiero que estas vacaciones acaben y lento porque no veo la hora de ir al concierto del mes que viene.
Hemos vuelto a quedar todos los días. Estamos juntos desde por la mañana, hasta que acaba la noche y nos vamos a dormir. Y ahora hemos vuelto a quedar. Y me está pasando lo mismo que la primer vez que quedamos por la noche...
Voy con una falda de tubo, cortita, claro. Una camiseta de mangas anchas, un poco trasnparente, y mis tacones negros con mi bolso negro. Salgo del baño, y esta vez les veo a todos sentados en la cama.
Olga: ¡Lista! - dando una vuelta sobre mí misma.
C: - me mira de arriba a abajo y se queda embobado. Agacho la cabeza sonriéndole, y poniéndome el pelo detrás de la oreja. Se acerca a mí y me susurra - Cada día que pasa, te pones más preciosa - dándome el típico beso en mi mejilla. Sonrío.
Olga: Tú también estás precioso... Me encanta la corbatita - cogiéndole de ésta.
Esther: Hacen una pareja estupenda.
Marina: Ya ves... Son tal para cual.
JC: Parecen que ya son novios y todo.
P: La verdad es que sí, fijaros siempre en sus gestos y todo...
J: Dos cosas, o son novios o...
JV: - le corta a J - o están locamente enamorados.
Me río por los cuchicheos que tienen los seis y agarro a C por la cintura.
Olga: ¿Así mejor, no? - riendo.
C: Vaya seis, en serio - nos reímos todos a la vez.
Nos vamos a cenar y después a tomar unas copas. Hay mucha gente en el local y yo me salgo fuera. Estoy un poco cansada por los tacones, y tal, y además agobiada por la gente de dentro. Cuando estoy fuera me siento en un banco que hay que mira a la playa, y cojo el móvil. Llevo desde por la mañana sin ver Twitter.
Escribo "La Luna brilla tanto, que me enamora..." y le hago una foto a la Luna y lo subo a Twitter. Varios amigos me contestan al tweet diciéndome que es al revés. Que soy yo la que enamora a la Luna, y demás tonterías. Me río y les contesto. Noto unos brazos en mis hombros, y eso hace que pegue un saltito.
Olga: ¡Ay! - le miro y le doy en el hombro flojito - eres tonto... Me has asustado, jo...
C: Lo siento, boba. ¿Te pasa algo, bonita?
Olga: No, nada, que me agobiaba ahí dentro...
C: Ya... normal, yo también... ¿Vamos a la playa? - y sin contestarle, empiezo a andar.
Olga: ¡Leeeento! - con una sonrisa chulesca. Voy ya bajando por las escaleras.
C: - al rato le veo a mi lado - qué rápida eres!!
Nos quitamos los zapatos, y empezamos a andar. Mi mano derecha va rozando con su mano izquierda. Voy sonriendo y con la cabeza agachada, tímida. Noto que su brazo pasa por encima de mis hombros y, automaticamente sonrío mucho más y le agarro por la cintura con mi brazo derecho. Llegamos a la orilla y dejamos los zapatos en la arena. Llevo el bikini debajo de la ropa, porque una vez me querían meter con la ropa, pero llegó él defendiéndome y al final me dejaron en paz. Empieza a refrescar y yo en manga sisa..., genial... Se da cuenta y me abraza por atrás. Sonrío como una idiota. Me giro entre sus brazos y meto las manos por debajo de su camiseta y me apoyo en su pecho. Cualquiera que nos vea, pensará que somos novios...
C: - me separa un poquito de su pecho - Eres preciosa, Olga.... - apoya su frente en la mía. Estamos muy juntitos, nuestros labios podrían rozarse si giramos un poco ambas cabezas. Oímos cuchicheos. Sé perfectamente que son los demás, que están deseando que seamos pareja, que nos besemos... Pero eso no creo que suceda... O sí, quién sabe. Pero, no sé, es un poco pronto para que nos besemos... No quiero resultarle fácil de entrar, ni fresca, ni nada... Me separo.
Cojo el bolso y saco el móvil. Veo que tengo unos cuantos tweets y whats. Leo primero los Whats. Sonrío como una enana. No les contesto nada del otro mundo, solo pongo un "Que decida el destino por nosotros...:)" y voy al Twitter. Millones de tweets de mis amigas. Me rio. Están diciendo que quieren petarme las menciones... Ya se enterarán, ya... C me saca de mis pensamientos.
C: ¿Qué te parece si mañana, en vez de quedar todos juntos, quedamos tú y yo? - sonriendo.
Olga: ¡Perfecto me parece, bonito! - sonriendo.
C: ¿Damos un paseo? - agarrándome por la cintura y pegándome a él.
Olga: Uuummm... Vale, pero ¿sabes que estos nos van a seguir?
C: Sí, sí, ¡cómo para no saberlo! - riendo.
Cogemos las cosas y empezamos a andar. Al rato de andar por la orilla, me canso. Es muy tarde ya, y encima estamos al lado del hotel, y me entra morriña... Me siento en la arena y miro a la Luna mientras él se sienta detrás de mí y me agarra con fuerza.
Olga: Tengo sueño... Pero no me apetece irme a dormir... Quiero estar contigo...
C: - se ríe - Si quieres dormimos juntos...
Olga: Me parece genial...
Me levanto y él se levanta conmigo. Volvemos a estar igual de pegados que hace una hora... A dos centímetros de su boca estoy... No sé qué hacer... Tengo miedo... Miedo de que él no quiera algo más que un lío... Me separo lentamente.
C: ¿Te pasa algo, Olga? - volviéndose a pegar a mí.
Olga: No, bonito - sonriéndole y separándome.
C: ¿Te molesta esto? - pegándose a mí.
Olga: ¡Para nada! Pero me da vergüenza... Están estos mirándonos...
C: Aah... Lo siento, pequeña. - Vale, acabo de morir.
Olga: ¿Nos vamos al hotel? - sonriendo.
C: ¡Claro, vamos! - empezamos a andar pero le paro, le miro a los ojos, le doy un beso en la mejilla y le agarro de la cintura. Vamos al hotel hablando de todo un poco, vamos agarraditos y sonrientes. Muy sonrientes. No nos damos cuenta y ya estamos saliendo de la playa y poniéndonos los zapatos. Cuando nos ponemos los zapatos le vuelvo a agarrar de la cintura. Ambos sonreímos. Y ahora llega el momento de la despedida... Estamos en la puerta de mi habitación.
Olga: Bueno... No vemos mañana, ¡eh! - sonriendo.
C: ¡Claro, boba! - dándome un beso fuerte en la mejilla - Descansa, enana.
Olga: Igualmente, cielo.
Se va andando y yo me quedo buscando la tarjetita de la puerta... Me vuelvo loca... No la encuentro, joder... Miro bien en este jodido mini bolso. Nada. La cartera. Me siento en el suelo y saco todo lo que tengo y miro bien. Guardo todo. ¡Tampoco, joder! Mi corazón empieza a acelerarse... ¡Mierda! Si las tienen las chicas... Y van a tardar en venir, jo... Miro para mi derecha, buscándole, y le encuentro.. Voy corriendo a él.
Olga: ¡Espera! ¡Espera! - llegando a la puerta. Gritando para que no cierre.
C: - saliendo de la habitación - ¿Pasa algo, Olga?
Olga: Verás... Yo tenía pensado una cosa... Pero... como que me he quedado en la calle... Es que las chicas se llevaron la tarjeta... Y no puedo pasar... - agachando la cabeza y tocándome la nuca.
C: ¿Y qué tenías pensado? - agarrándome de la cintura para meterme en la habitación. Cierra la puerta con la mano que le queda libre.
Olga: Ponerme el pijama y venir para hacerte compañía, porque sé que te quedarías despierto - sonriendo con cara de niña buena.
C: - se ríe - Pues pijama de chica no tengo, pero sí camisas mías... Si te sirve... - sonriendo pícaramente.
Olga: - me río - me sirve, me sirve.
Me da la camisa y paso al baño a cambiarme. Me queda un poco bastante grande. Ancha y larguita. Me gusta. Salgo con la ropa en la mano y la pongo encima de su maleta, junto a mis zapatos y mi bolso. Mientras él se cambia yo aprovecho para cotillear Twitter. Mientras preparo dos cubatas y chuches. Sí, estos chicos tienen de todo. ¡Me gusta! Salgo con los dos cubatas y las chuches a la terraza, lo dejo en la mesa, y pongo dos sillas mirando a la playa. Hago una foto a "mi chiringuito" y la subo a Twitter con el siguiente texto...
"Noche de confesiones con la Luna de testigo..."
Al rato noto que unos brazos rodean mi cintura, sonrío. Sonrío mucho.
Olga: ¿Sabes? Parecemos novios... - echando mi cabeza hacía atrás.
C: Ya... - riendo.
Olga: Va, siéntate ahí, y confiesa cosas.
C: ¿Cómo cuales? - sentándonos.
Olga: ¿Tienes novia? ¿Crees en el amor? ¿Eres de relaciones serias o de un polvo de una noche y al día siguiente si te visto no me acuerdo? - cogiendo mi cubata, subiendo las piernas y agarrándomelas con un brazo. Pego un sorbo a mi cubata.
C: No, no tengo novia. Sí, bueno... algo creo en él. Soy de relaciones serias. ¿Tú?
Olga: - sonrío por todas las respuestas - No, tampoco tengo novio. Sí creo en el amor. Soy de relaciones serias.
Estamos un rato hablando, de tonterías varias, de cosas más serias... Ya llevamos unos cuantos cubatas, más los que llevábamos cuando salimos del local. Yo voy un poco bastante contentilla. Entramos a la habitación y yo me tiro a la cama. Veo que él sonríe pícaro y se pone encima de mí y empieza a hacerme cosquillas. Río como nunca, empiezo a patalear, a moverme mucho por la cama mientras le grito "¡Para, para!" entre muchísimas risas.
"¡Hola! ¿Qué tal estás? Bueno, que quería decirte que si quieres que quedemos a las ocho, para ir a cenar... Y tal."
Me quedo muda... ¿Yo? ¿Cenar con él y sus amigos? ¿Sus amigos y él cenar con mis amigas y yo? Por favor, si esto es un sueño, que me pellizquen ya, gracias. Mi mente no sabe qué decirle, pero mi corazón sí. Y, como si un impulso electrico tratase, empiezo a escribir...
"¡Pues ahora muchíííísimo mejor! Jijiji. ¿Y tú? ¿Qué tal estás tú? Y vale, a las ocho quedamos. Pero... ¿Dónde?"
Noto a mis amigas a cada lado de mí leyendo lo que nos escribimos. Me río. Me pongo un poco nerviosa... Jo, tarda en contestar...
Esther: Va, Olga, relájate, que ahora te... - empieza a chillar - ¡QUE YA ESCRIBE!
Me rio mucho y mis nervios aumentan. Pff... Es que aún no me creo que, por un choque, tenga todo esto... ¡Gracias, destino!
"Mmmm... ¿En qué hotel estáis?"
Sonrío mucho por lo que creo que está pensando.
"En un hotel de aquí de la playa. Si vienes a donde estamos... Quizá... Lo sepas;)"
"¿Eso es una inderecta diciéndome que quieres que vaya a donde estás y así nos vemos?:)"
"Mmmm.... Jijiji, sí;)"
"Ahora mismo vamos, no os mováis:)"
Vale, Olga, relájate, tranquila. Van a venir, y.. ay, no me gusta nada cómo voy... Mis amigas se tumban como si nada en la toalla, las miro y las pregunto.
Olga: Ah, que ahora no estáis nerviosas... ¿No? - riendo.
Esther: Si supieras el nudo que tengo en la garganta... - sonriendo con nerviosismo.
Marina: Yo me tumbo, porque sino, me caigo. - nos reímos las tres - ¿Y tú? ¿Qué?
Olga: Yo... Yo me voy al agua, y cuando les vea aquí, ya si eso vengo o me ahogo de los nervios, o no sé... - nos reímos.
Me meto en el agua y empiezo a nadar un poco bastante para dentro, hasta donde se puede nadar. Adoro esta playa, es tan cristalina, tan... perfecta. Hago pie, así que me pongo de pie y me quedo mirando al infinito. Jopé, es que no me creo que le haya conocido... No sé, todo está yendo tan perfecto, que incluso me da hasta miedo. Me giro disimuladamente, y veo que ya están sentados con Esther y Marina. Aaayyy, no... Qué nervios más tontos, por favor. Bueno, tontos, tontos... exactamente no. Les miro por el rabillo del ojo y veo que él, me está mirando. Ay, por Dios. Va, Olga, actúa con normalidad, venga...
Respiro hondo. Decido estar un poquito más aquí metida, en el agua, me meto otra vez al agua. Estiro los brazos para arriba, cojo aire, y me dejo hundir. Cuando salgo me echo el pelo hacía atrás. Venga, ya es hora de salir. Nado un poco hasta donde hago mejor pie.
Ya estoy en la orilla, me cojo el pelo y me lo pongo a un lado, y mientras voy a la toalla, me lo voy escurriendo.
Se ha levantado airecito, normal, ya es un poco tarde. La noche va a caer en cosa de unas horitas. Les veo y sonrío. Le miro a él, y le sonrío un poco tímida. Mientras le sonreía agachaba la vista.
Olga: Hola... - bastante avergonzada.
C (X): - coge su toalla y me la pone. Sonrío como una tonta. - Hola, bonita - dándome un beso en la mejilla.
Olga: Gracias, bo.. bonito - aún con la vergüenza.
Nos presentamos y nos volvemos a sentar en la toalla grandecita que Marina trajo. Yo me siento al lado de él. Al rato me doy cuenta de que sigo con su toalla tapada.
Olga: - quitándome la toalla - toma, bonito. Que no me había dado cuenta, perdón... - se la doy.
C: No me importa que la tengas, en serio. - Me mira a los ojos y yo le miro también a los ojos. Me pierdo en sus ojos y él se pierde en los míos. Estamos embobados mirándonos. Al rato decido apartar la mirada de sus ojos con una sonrisa enorme. Miro a la arena un tanto avergonzada.
J: ¿Es muy vergonzosa, Esther?
Esther: Uy, para lo que quiere... - reímos.
JC: Pues parece que es muuuy vergonzosa para todo, eh. - reímos otra vez.
C: Y más va a estar si no parais de hablar de ellas, bobos - reímos de nuevo.
Olga: Ay... es que no me creo que por un choque le haya conocido... No me creo que tenga su número de teléfono, que podamos hablar... No me lo creo. Os conozco a todos, no sé, es lo que viene siendo perfecto. Y me da miedo tantísima perfección - riendo.
P: Soy yo, ¿o esta chica habla genial?
Olga: ¡Halaaa!
C: habla genial, y es genial.
Vale, Olga ya no está, Olga está enterrada. ¿Cómo me dice esooo? Así sólo consigue matarme.
Olga: El genial eres tú, bonito - sonriéndole.
Dan las siete de la tarde y seguimos aquí, en la playa, hablando y riendo por todo. Cojo el móvil y miro la hora.
Olga: No sé vosotros, peeeero una se va al hotel, a darse una ducha y a arreglarse, porque son ya las siete.
Marina: ¡Qué rápido pasa el tiempo al lado de ellos, en serio!
Esther: ¡Y que lo digas!
C: Pues os acompañamos al hotel y... nos vamos al nuestro a cambiarnos, ¿No, chicos?
J: ¡Claro!
JC: ¡Las acompañamos y ya nos vamos al nuestro, sí!
Olga: No hace falta, bonitos. - sonriendo.
P: Que sí, que sí hace falta.
Olga: Pero...
JV: ni peros ni peras, ¡vamos!
Nos acompañan hasta el hotel, y cuál es nuestra sorpresa, de que estamos en el mismo hotel alojados. No me lo creo, en serio. El destino está muy conmigo, y eso es raro...
Me ducho yo primera, por haber sido la primera en coger la habitación. Mientras Esther se ducha, Marina y yo estamos mirando qué ponernos. Yo me decido por un vestidito de lentejuelas, negro, cortito y de palabra de honor. Precioso. Con unos zapatos de tacón un tanto bastante altos, negros también. Cojo el bolso de fiesta. Pequeño, que apenas cabe nada... Pero bueno, el móvil y el monedero, si entran.
Al rato ya estamos todas casi listas. Estoy maquillándome cuando llaman a la puerta. Mierda, mierda, mierda. Las otras dos me han dejado para arreglarme el pelo y maquillarme la última, y no me da tiempo. Sé perfectamente que son ellos.
Esther: ¡Olga! ¡Vamos, hija! ¡Que ya estamos todos!
Olga: ¡Esther, calla! ¡Que me habéis dejado para la última!
Marina: Sí, el peinarte y maquillarte... - riendo.
Olga: ¡Ir bajando, porque me estáis poniendo nerviosa!
C: Tranquila, Olga, que no pasa nada.
Olga: - sonrío. Termino de maquillarme, recojo las cosas y las meto en el neceser, y salgo. Veo que están todos en el balcón. Voy para allí - Bueno, ¿nos vamos? - se giran todos, y se quedan embobados mirándome, incluido las putillas de amigas que tengo - Ay... - avergonzada. Agacho la cabeza sonriendo y con las manos delante, agarrando el bolso.
C: - se acerca a mí y me levanta la cara - estás preciosa... - dándome un besito en la mejilla.
*Medio mes, después.*
Ya llevamos medio mes de vacaciones, y estamos, todos, para dos meses. Es increíble lo rápido y "lento" que pasa el tiempo. Sí, todo a la vez. Rápido porque no quiero que estas vacaciones acaben y lento porque no veo la hora de ir al concierto del mes que viene.
Hemos vuelto a quedar todos los días. Estamos juntos desde por la mañana, hasta que acaba la noche y nos vamos a dormir. Y ahora hemos vuelto a quedar. Y me está pasando lo mismo que la primer vez que quedamos por la noche...
Voy con una falda de tubo, cortita, claro. Una camiseta de mangas anchas, un poco trasnparente, y mis tacones negros con mi bolso negro. Salgo del baño, y esta vez les veo a todos sentados en la cama.
Olga: ¡Lista! - dando una vuelta sobre mí misma.
C: - me mira de arriba a abajo y se queda embobado. Agacho la cabeza sonriéndole, y poniéndome el pelo detrás de la oreja. Se acerca a mí y me susurra - Cada día que pasa, te pones más preciosa - dándome el típico beso en mi mejilla. Sonrío.
Olga: Tú también estás precioso... Me encanta la corbatita - cogiéndole de ésta.
Esther: Hacen una pareja estupenda.
Marina: Ya ves... Son tal para cual.
JC: Parecen que ya son novios y todo.
P: La verdad es que sí, fijaros siempre en sus gestos y todo...
J: Dos cosas, o son novios o...
JV: - le corta a J - o están locamente enamorados.
Me río por los cuchicheos que tienen los seis y agarro a C por la cintura.
Olga: ¿Así mejor, no? - riendo.
C: Vaya seis, en serio - nos reímos todos a la vez.
Nos vamos a cenar y después a tomar unas copas. Hay mucha gente en el local y yo me salgo fuera. Estoy un poco cansada por los tacones, y tal, y además agobiada por la gente de dentro. Cuando estoy fuera me siento en un banco que hay que mira a la playa, y cojo el móvil. Llevo desde por la mañana sin ver Twitter.
Escribo "La Luna brilla tanto, que me enamora..." y le hago una foto a la Luna y lo subo a Twitter. Varios amigos me contestan al tweet diciéndome que es al revés. Que soy yo la que enamora a la Luna, y demás tonterías. Me río y les contesto. Noto unos brazos en mis hombros, y eso hace que pegue un saltito.
Olga: ¡Ay! - le miro y le doy en el hombro flojito - eres tonto... Me has asustado, jo...
C: Lo siento, boba. ¿Te pasa algo, bonita?
Olga: No, nada, que me agobiaba ahí dentro...
C: Ya... normal, yo también... ¿Vamos a la playa? - y sin contestarle, empiezo a andar.
Olga: ¡Leeeento! - con una sonrisa chulesca. Voy ya bajando por las escaleras.
C: - al rato le veo a mi lado - qué rápida eres!!
Nos quitamos los zapatos, y empezamos a andar. Mi mano derecha va rozando con su mano izquierda. Voy sonriendo y con la cabeza agachada, tímida. Noto que su brazo pasa por encima de mis hombros y, automaticamente sonrío mucho más y le agarro por la cintura con mi brazo derecho. Llegamos a la orilla y dejamos los zapatos en la arena. Llevo el bikini debajo de la ropa, porque una vez me querían meter con la ropa, pero llegó él defendiéndome y al final me dejaron en paz. Empieza a refrescar y yo en manga sisa..., genial... Se da cuenta y me abraza por atrás. Sonrío como una idiota. Me giro entre sus brazos y meto las manos por debajo de su camiseta y me apoyo en su pecho. Cualquiera que nos vea, pensará que somos novios...
C: - me separa un poquito de su pecho - Eres preciosa, Olga.... - apoya su frente en la mía. Estamos muy juntitos, nuestros labios podrían rozarse si giramos un poco ambas cabezas. Oímos cuchicheos. Sé perfectamente que son los demás, que están deseando que seamos pareja, que nos besemos... Pero eso no creo que suceda... O sí, quién sabe. Pero, no sé, es un poco pronto para que nos besemos... No quiero resultarle fácil de entrar, ni fresca, ni nada... Me separo.
Cojo el bolso y saco el móvil. Veo que tengo unos cuantos tweets y whats. Leo primero los Whats. Sonrío como una enana. No les contesto nada del otro mundo, solo pongo un "Que decida el destino por nosotros...:)" y voy al Twitter. Millones de tweets de mis amigas. Me rio. Están diciendo que quieren petarme las menciones... Ya se enterarán, ya... C me saca de mis pensamientos.
C: ¿Qué te parece si mañana, en vez de quedar todos juntos, quedamos tú y yo? - sonriendo.
Olga: ¡Perfecto me parece, bonito! - sonriendo.
C: ¿Damos un paseo? - agarrándome por la cintura y pegándome a él.
Olga: Uuummm... Vale, pero ¿sabes que estos nos van a seguir?
C: Sí, sí, ¡cómo para no saberlo! - riendo.
Cogemos las cosas y empezamos a andar. Al rato de andar por la orilla, me canso. Es muy tarde ya, y encima estamos al lado del hotel, y me entra morriña... Me siento en la arena y miro a la Luna mientras él se sienta detrás de mí y me agarra con fuerza.
Olga: Tengo sueño... Pero no me apetece irme a dormir... Quiero estar contigo...
C: - se ríe - Si quieres dormimos juntos...
Olga: Me parece genial...
Me levanto y él se levanta conmigo. Volvemos a estar igual de pegados que hace una hora... A dos centímetros de su boca estoy... No sé qué hacer... Tengo miedo... Miedo de que él no quiera algo más que un lío... Me separo lentamente.
C: ¿Te pasa algo, Olga? - volviéndose a pegar a mí.
Olga: No, bonito - sonriéndole y separándome.
C: ¿Te molesta esto? - pegándose a mí.
Olga: ¡Para nada! Pero me da vergüenza... Están estos mirándonos...
C: Aah... Lo siento, pequeña. - Vale, acabo de morir.
Olga: ¿Nos vamos al hotel? - sonriendo.
C: ¡Claro, vamos! - empezamos a andar pero le paro, le miro a los ojos, le doy un beso en la mejilla y le agarro de la cintura. Vamos al hotel hablando de todo un poco, vamos agarraditos y sonrientes. Muy sonrientes. No nos damos cuenta y ya estamos saliendo de la playa y poniéndonos los zapatos. Cuando nos ponemos los zapatos le vuelvo a agarrar de la cintura. Ambos sonreímos. Y ahora llega el momento de la despedida... Estamos en la puerta de mi habitación.
Olga: Bueno... No vemos mañana, ¡eh! - sonriendo.
C: ¡Claro, boba! - dándome un beso fuerte en la mejilla - Descansa, enana.
Olga: Igualmente, cielo.
Se va andando y yo me quedo buscando la tarjetita de la puerta... Me vuelvo loca... No la encuentro, joder... Miro bien en este jodido mini bolso. Nada. La cartera. Me siento en el suelo y saco todo lo que tengo y miro bien. Guardo todo. ¡Tampoco, joder! Mi corazón empieza a acelerarse... ¡Mierda! Si las tienen las chicas... Y van a tardar en venir, jo... Miro para mi derecha, buscándole, y le encuentro.. Voy corriendo a él.
Olga: ¡Espera! ¡Espera! - llegando a la puerta. Gritando para que no cierre.
C: - saliendo de la habitación - ¿Pasa algo, Olga?
Olga: Verás... Yo tenía pensado una cosa... Pero... como que me he quedado en la calle... Es que las chicas se llevaron la tarjeta... Y no puedo pasar... - agachando la cabeza y tocándome la nuca.
C: ¿Y qué tenías pensado? - agarrándome de la cintura para meterme en la habitación. Cierra la puerta con la mano que le queda libre.
Olga: Ponerme el pijama y venir para hacerte compañía, porque sé que te quedarías despierto - sonriendo con cara de niña buena.
C: - se ríe - Pues pijama de chica no tengo, pero sí camisas mías... Si te sirve... - sonriendo pícaramente.
Olga: - me río - me sirve, me sirve.
Me da la camisa y paso al baño a cambiarme. Me queda un poco bastante grande. Ancha y larguita. Me gusta. Salgo con la ropa en la mano y la pongo encima de su maleta, junto a mis zapatos y mi bolso. Mientras él se cambia yo aprovecho para cotillear Twitter. Mientras preparo dos cubatas y chuches. Sí, estos chicos tienen de todo. ¡Me gusta! Salgo con los dos cubatas y las chuches a la terraza, lo dejo en la mesa, y pongo dos sillas mirando a la playa. Hago una foto a "mi chiringuito" y la subo a Twitter con el siguiente texto...
"Noche de confesiones con la Luna de testigo..."
Al rato noto que unos brazos rodean mi cintura, sonrío. Sonrío mucho.
Olga: ¿Sabes? Parecemos novios... - echando mi cabeza hacía atrás.
C: Ya... - riendo.
Olga: Va, siéntate ahí, y confiesa cosas.
C: ¿Cómo cuales? - sentándonos.
Olga: ¿Tienes novia? ¿Crees en el amor? ¿Eres de relaciones serias o de un polvo de una noche y al día siguiente si te visto no me acuerdo? - cogiendo mi cubata, subiendo las piernas y agarrándomelas con un brazo. Pego un sorbo a mi cubata.
C: No, no tengo novia. Sí, bueno... algo creo en él. Soy de relaciones serias. ¿Tú?
Olga: - sonrío por todas las respuestas - No, tampoco tengo novio. Sí creo en el amor. Soy de relaciones serias.
Estamos un rato hablando, de tonterías varias, de cosas más serias... Ya llevamos unos cuantos cubatas, más los que llevábamos cuando salimos del local. Yo voy un poco bastante contentilla. Entramos a la habitación y yo me tiro a la cama. Veo que él sonríe pícaro y se pone encima de mí y empieza a hacerme cosquillas. Río como nunca, empiezo a patalear, a moverme mucho por la cama mientras le grito "¡Para, para!" entre muchísimas risas.
De ensueño. 1.
Me despierto pronto, a las cinco de la mañana, para ser más concretos. Pero no me importa, madrugar para lo que va a pasar en unos días. Voy llena de vida a la ducha, pero claro, siempre sonando él. Siempre suena en todos los sitios a donde voy. Me ducho y visto con ellos de fondo, y mientras me maquillo, para disimular las ojeras, miro todos los whats que me enviaron mis chicas a la noche, porque yo me fui a dormir prontito. Sonrío como una idiota, las adoro tantísimo... Cuando ya estoy maquillada y peinada, les doy los buenos días y voy a por la maleta. La cojo y mientras voy llamando al taxi, para que venga a buscarme y me lleve a Barajas. Estoy esperando en mi portal, es verano y el airecito que hace a estas horas, se agradece un poco bastante. Mientas espero me pongo a escucharles. No sé cómo, pero siempre me hacen sonreír. Ellos y mis chicas. Al rato llega el taxi, me monto y me lleva a Barajas. En todo el trayecto no he dejado de escucharles.
A los minutos ya estoy en Barajas, esperando para montarme en el avión. Y aquí estoy, sentada en una silla incomodísima, pero ellos hacen que, en el lugar que esté, ya sea un cuchitril, o algo así, hace que todo sea especial. Al rato veo que la gente se pone a hacer cola para embarcar ya, y yo me levanto corriendo y me pongo de las cuartas o así. Y sin darme cuenta, ya estoy en avión, escuchándoles y siendo la mujer más feliz del mundo. Voy al lado de la ventanilla. Desde que era una enana me gustaba ir al lado de ésta, y ahora, con veinte años de vida, no va a ser menos. El vuelo se retrasa un poquito, pero ya a los minutos bastantes largos, despegamos. No hay paisaje más bonito que ver las nubes mientras amanece. Aprovecho y hago una foto a las nubes y la subo a Twitter con un adjunto de texto "Volar; sensación de liberación..." Y por fin, a las horitas, llego a mi destino. Voy a por la maleta y voy buscando la puerta de salida del aeropuerto. Cuando la encuentro y salgo, me paro y cojo aire. Empiezan las mejores vacaciones de mi vida. Rebusco en mi bolso las gafas de sol y cuando las encuentro, me las pongo y empiezo a buscar otro taxi. Tuve que ahorrar un montón para estas vacaciones, y sé que cuando llegue a mi casa voy a tener lo justo y necesario como para pagar el alquiler del piso, las facturas, para comer, para pagar el seguro del coche, la gasolina y poco más. Porque está claro, que todos los caprichos me los voy a dar aquí. Cojo el taxi y les digo el hotel donde me voy a alojar con mis chicas. Ninguna de mis chicas vive aquí, pero digamos que este fue nuestro punto de encuentro. Llego al hotel de las primeras, o eso creo. Voy a recepción y pregunto por la habitación para tres que teniamos resevada. Pregunto por el nombre que dejamos y me da una llave y me acompaña a la habitación. Cuando entro, me voy directamente a la terraza a mirar las vistas a la playa que tenemos. Son simplemente perfectas. Me encantan.
Han pasado unas horitas, y aquí estoy, con mis chicas tomando el sol. Cada una está a su rollo, con su móvil, pero hablamos. Hablamos por el grupo y le damos envidia a las demás. Me hago una foto y la envío. Y mis dos amigas del alma, hacen lo mismo. Las otras están súper contentas y con envida, pero según ellas de la sana. Las digo que si quieren venir a dar un paseito por la orilla y me dicen que ahora no, que están muy a gusto como están. Me rio y me levanto de la toalla. Y con un "Ahora vuelvo, putillas mías", me pongo a andar. Voy sin móvil ni nada, por si me apetecía meterme al agua y vaya, menos mal que hice caso a mi instinto, porque me están entrando unas ganas tremendas de meterme. Y así lo hago, me meto al agua y empiezo a imaginar una vida al lado de los chicos a los que el grupo escuchamos. Sonrío bastante. Al rato salgo del agua escurriéndome el pelo y mirando al suelo; mientras sigo con mi paseito. Voy tan concentrada en mis pensamientos, que me choco con un chico.
O: Ay, perdón... - le digo.
X: No pasa nada, señorita. - Levanto la vista. No me lo puedo creer. Es él. Empiezo a temblar como nunca pensé que iba a temblar. Mis nervios aparecen, y mis ganas de llorar aumentan, pero de emoción, de sorpresa. Y sin darme cuenta, me pongo a llorar... - Ey, bonita, ¿le hice daño? No llore, por favor...
O: No, no me has hecho... hecho daño... - entre sollozos - Eres... Eres tú... - Se da por aludido y sonríe.
X: Vaya, una fan - riendo - Creo que ya sé porqué lloras.
O: Sí.. seguro... - me intento tranquilizar, y más o menos, parece que lo consigo. Dejo de llorar - Bueno... No te esperaba por aquí... - riendo - Si lo llego a saber me traigo el móvil para una foto... - empiezo a reír -
X: - se ríe - siempre te puedo acompañar hasta tu toalla y nos la hacemos, ¿no?
Vamos a la mi toalla. Qué agradable es... Qué majo... Nunca pensé que iba a dar un paseo con el chico que hace que, con solo empezar a cantar, me olvide del mundo. Llegamos a la toalla y las chicas se quedan súper impresionadas. Cojo el móvil y veo que tengo whats del grupo. Luego los leeré. Le pido a una amiga que nos haga la foto, y así hace. Nos la hace pero con la condición de que yo le haga una a ella con él...
Hace un rato que nos hicimos la foto, y el chico está con nosotras. De verdad, estas vacaciones son las mejores de todo mi puta vida. Estoy hablando como si nada con él. A veces hacemos una pausa para que, ambos, miremos los whats que nos envían. Les suelto a mis chicas un "Callar perris, que estoy intentando mantener una conversación con el chico que hace que nos evadamos del mundo;)" y seguimos hablando.
Al rato me dice que ya se tiene que ir, que tiene que volver con los demás, y nos despedimos. Cuando veo que se está alejando, me siento en la toalla y me vuelvo a poner las gafas de sol mientras miro al mar. Mis vacaciones no son unas vacaciones normales, son...
X: - veo que se acerca de nuevo a nosotras - O, ¿me dejas tu móvil un segundo?
O: ¡Claro, toma! - se lo doy. Oigo que recibo un whats y que él recibe otro -Vale, ya tengo tu número, y tú el mío. ¡Hasta luego! - y se va.
Me quedo pasmada. Tengo su móvil... Definitivamente, estas vacaciones son de ensueño...
A los minutos ya estoy en Barajas, esperando para montarme en el avión. Y aquí estoy, sentada en una silla incomodísima, pero ellos hacen que, en el lugar que esté, ya sea un cuchitril, o algo así, hace que todo sea especial. Al rato veo que la gente se pone a hacer cola para embarcar ya, y yo me levanto corriendo y me pongo de las cuartas o así. Y sin darme cuenta, ya estoy en avión, escuchándoles y siendo la mujer más feliz del mundo. Voy al lado de la ventanilla. Desde que era una enana me gustaba ir al lado de ésta, y ahora, con veinte años de vida, no va a ser menos. El vuelo se retrasa un poquito, pero ya a los minutos bastantes largos, despegamos. No hay paisaje más bonito que ver las nubes mientras amanece. Aprovecho y hago una foto a las nubes y la subo a Twitter con un adjunto de texto "Volar; sensación de liberación..." Y por fin, a las horitas, llego a mi destino. Voy a por la maleta y voy buscando la puerta de salida del aeropuerto. Cuando la encuentro y salgo, me paro y cojo aire. Empiezan las mejores vacaciones de mi vida. Rebusco en mi bolso las gafas de sol y cuando las encuentro, me las pongo y empiezo a buscar otro taxi. Tuve que ahorrar un montón para estas vacaciones, y sé que cuando llegue a mi casa voy a tener lo justo y necesario como para pagar el alquiler del piso, las facturas, para comer, para pagar el seguro del coche, la gasolina y poco más. Porque está claro, que todos los caprichos me los voy a dar aquí. Cojo el taxi y les digo el hotel donde me voy a alojar con mis chicas. Ninguna de mis chicas vive aquí, pero digamos que este fue nuestro punto de encuentro. Llego al hotel de las primeras, o eso creo. Voy a recepción y pregunto por la habitación para tres que teniamos resevada. Pregunto por el nombre que dejamos y me da una llave y me acompaña a la habitación. Cuando entro, me voy directamente a la terraza a mirar las vistas a la playa que tenemos. Son simplemente perfectas. Me encantan.
Han pasado unas horitas, y aquí estoy, con mis chicas tomando el sol. Cada una está a su rollo, con su móvil, pero hablamos. Hablamos por el grupo y le damos envidia a las demás. Me hago una foto y la envío. Y mis dos amigas del alma, hacen lo mismo. Las otras están súper contentas y con envida, pero según ellas de la sana. Las digo que si quieren venir a dar un paseito por la orilla y me dicen que ahora no, que están muy a gusto como están. Me rio y me levanto de la toalla. Y con un "Ahora vuelvo, putillas mías", me pongo a andar. Voy sin móvil ni nada, por si me apetecía meterme al agua y vaya, menos mal que hice caso a mi instinto, porque me están entrando unas ganas tremendas de meterme. Y así lo hago, me meto al agua y empiezo a imaginar una vida al lado de los chicos a los que el grupo escuchamos. Sonrío bastante. Al rato salgo del agua escurriéndome el pelo y mirando al suelo; mientras sigo con mi paseito. Voy tan concentrada en mis pensamientos, que me choco con un chico.
O: Ay, perdón... - le digo.
X: No pasa nada, señorita. - Levanto la vista. No me lo puedo creer. Es él. Empiezo a temblar como nunca pensé que iba a temblar. Mis nervios aparecen, y mis ganas de llorar aumentan, pero de emoción, de sorpresa. Y sin darme cuenta, me pongo a llorar... - Ey, bonita, ¿le hice daño? No llore, por favor...
O: No, no me has hecho... hecho daño... - entre sollozos - Eres... Eres tú... - Se da por aludido y sonríe.
X: Vaya, una fan - riendo - Creo que ya sé porqué lloras.
O: Sí.. seguro... - me intento tranquilizar, y más o menos, parece que lo consigo. Dejo de llorar - Bueno... No te esperaba por aquí... - riendo - Si lo llego a saber me traigo el móvil para una foto... - empiezo a reír -
X: - se ríe - siempre te puedo acompañar hasta tu toalla y nos la hacemos, ¿no?
Vamos a la mi toalla. Qué agradable es... Qué majo... Nunca pensé que iba a dar un paseo con el chico que hace que, con solo empezar a cantar, me olvide del mundo. Llegamos a la toalla y las chicas se quedan súper impresionadas. Cojo el móvil y veo que tengo whats del grupo. Luego los leeré. Le pido a una amiga que nos haga la foto, y así hace. Nos la hace pero con la condición de que yo le haga una a ella con él...
Hace un rato que nos hicimos la foto, y el chico está con nosotras. De verdad, estas vacaciones son las mejores de todo mi puta vida. Estoy hablando como si nada con él. A veces hacemos una pausa para que, ambos, miremos los whats que nos envían. Les suelto a mis chicas un "Callar perris, que estoy intentando mantener una conversación con el chico que hace que nos evadamos del mundo;)" y seguimos hablando.
Al rato me dice que ya se tiene que ir, que tiene que volver con los demás, y nos despedimos. Cuando veo que se está alejando, me siento en la toalla y me vuelvo a poner las gafas de sol mientras miro al mar. Mis vacaciones no son unas vacaciones normales, son...
X: - veo que se acerca de nuevo a nosotras - O, ¿me dejas tu móvil un segundo?
O: ¡Claro, toma! - se lo doy. Oigo que recibo un whats y que él recibe otro -Vale, ya tengo tu número, y tú el mío. ¡Hasta luego! - y se va.
Me quedo pasmada. Tengo su móvil... Definitivamente, estas vacaciones son de ensueño...
domingo, 7 de febrero de 2016
Tú. (Sentimientos)
Apareciste cuando menos me lo esperaba, la primera vez que te vi no imaginé que fueras tú. Pero poco a poco, con tus sonrisas, con tus miradas, con tus palabras tú mismo te fuiste haciendo hueco en mi corazón, hasta cogerlo todo para ti y llevártelo sin ningún pudor. Me cambiaste al completo, empecé a sentir cosas que nunca las había sentido con otros.
Contigo me sentía relajada y nerviosa a la vez, me hacías sentir en casa y extraña, me hacías sentir feliz y triste, me hacías sentir esperanzada y abatida... Todo a la vez; un mar de contradiciones.
Me imaginaba mil cosas, me hacías sentir cosas que no soy capaz de explicar. Con solo una mirada, hasta con un silencio era capaz de sentir cosas inexplicables.
¿Te acuerdas de aquella vez en la que sonreíste y me quedé mirándote embobada? Sí, una de las mil veces en las que sonreías y me pillabas embobada mirándote, pues la primera de todas sentí cómo todo cambiaba en mi interior, sentí que era una de las sonrisa más bonitas que he podido ver.
He tenido la oportunidad de verte en otro ámbito del que siempre te veo, ahí fuera, en pleno Madrid. Y ahí fue cuando me di cuenta de que no solo me resultabas mono, sino que había algo más.
Verte, hablarte, observarte, escucharte... fueron cosas que siempre hago pero, que ahí fuera, es cuando vi la magia en todo eso. Me sentí especial al verte hablar, me sentí especial al verte curioso, me sentí especial al escucharte, me sentí especial al preguntarte cosas.
Es increíble lo que me has marcado con una simple sonrisa, una simple mirada e incluso un simple silencio.
Contigo me sentía relajada y nerviosa a la vez, me hacías sentir en casa y extraña, me hacías sentir feliz y triste, me hacías sentir esperanzada y abatida... Todo a la vez; un mar de contradiciones.
Me imaginaba mil cosas, me hacías sentir cosas que no soy capaz de explicar. Con solo una mirada, hasta con un silencio era capaz de sentir cosas inexplicables.
¿Te acuerdas de aquella vez en la que sonreíste y me quedé mirándote embobada? Sí, una de las mil veces en las que sonreías y me pillabas embobada mirándote, pues la primera de todas sentí cómo todo cambiaba en mi interior, sentí que era una de las sonrisa más bonitas que he podido ver.
He tenido la oportunidad de verte en otro ámbito del que siempre te veo, ahí fuera, en pleno Madrid. Y ahí fue cuando me di cuenta de que no solo me resultabas mono, sino que había algo más.
Verte, hablarte, observarte, escucharte... fueron cosas que siempre hago pero, que ahí fuera, es cuando vi la magia en todo eso. Me sentí especial al verte hablar, me sentí especial al verte curioso, me sentí especial al escucharte, me sentí especial al preguntarte cosas.
Es increíble lo que me has marcado con una simple sonrisa, una simple mirada e incluso un simple silencio.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)